A tortas con el despertador

18 julio, 2009 - Leave a Response

Querido Conrado:

He vuelto a Madrid para pasar un verano que parece de todo menos excitante. Estoy yendo a la editorial todos los días, me toca trabajar en turno intensivo y es algo a lo que no estaba acostumbrada.

Estoy descubriendo cosas asombrosas, como por ejemplo que los despertadores admiten números de un sólo dígito, como las 7 o las 6 de la mañana. Yo pensaba que lo más temprano que podía despertarse alguien era a las 10, por necesidades electrónicas del código binario y esas cosas.

A las 6 de la mañana el mundo es muy distinto del que conocemos. En vez de estar habitado por seres humanos, son los aspersores los que tienen el control.  Se parece mucho a lo de la peli de Toy Story: los aspersores se pasan la noche moviéndose y haciendo sus cosas de aspersores, pero luego a las 10 de la mañana, cuando se despiertan los humanos, se esconden bajo el suelo. Si a alguno no le da tiempo a llegar a algún agujero donde esconderse se quedan inmóviles, clavados en el suelo, fingiendo que son seres inanimados durante todo el día hasta que llega de nuevo la noche.

Para repartir las tareas con el despertador hemos llegado a un acuerdo: los lunes y miércoles él suena a las 6 de la mañana, y los martes y jueves me toca a mí despertarle a él. Como comprenderás, ésto sólo se consigue pasando la noche en vela. Los viernes dependen de quién de los dos haya salido la noche anterior.

Pero todo esto me está sirviendo para aprovechar al máximo las horas en la editorial. He descubierto un nuevo formato de novela absolutamente apasionante y parasitario, y creo que me puedo forrar con bastante poco esfuerzo. El truco consiste en entrar en foros por internet. Da igual de lo que vaya el foro, la clave está en tener el olfato suficiente para encontrar un tema y unos personajes con talento. La estructura clásica de “introducción, nudo y desenlace” tiene las horas contadas. El nuevo formato es el siguiente: alguien abre un tema de discusión, aparentemente inocente y agradable, y los personajes del foro van presentándose y dejando comentarios positivos, sociales y con intención de crear buen ambiente. No hace falta describir a los personajes, el lector irá haciéndose una imagen mental de ellos a través de sus faltas de ortografía, su avatar y el grado de frivolidad de sus posts. De repente, uno de los personajes deja un post de susceptible de ser malinterpretado y el ritmo de la foro-novela se dispara. Los personajes empiezan a mostrar su lado más violento y dañino, se asocian entre ellos, o se enemistan, o se posicionan radicalmente a favor o en contra de alguna opinión. Poco a poco empiezan a aparecer nuevos personajes mientras que otros desaparecen. Los más avispados comienzan a sospechar que los nuevos personajes son en realidad los personajes desaparecidos, que han asumido una nueva identidad. Se inicia entonces una serie de pesquisas llevadas por la histeria acerca de la ID, los rastros de los desaparecidos en el facebook y el análisis minucioso de quiénens salían en las fotos que unos y otros había colgado durante la época de “buen rollito”. Poco a poco surge un sector (que he venido en llamar el sector religioso) que comienza a alzar sus plegarias hacia un ser todopoderoso al que llaman “El Moderador”. Los poderes de El Moderador no están del todo definidos, puesto que cada personaje le atribuye distintas propiedades extraordinarias. Otro sector (el sector agnóstico) empieza a sembrar la duda en el foro acerca de la existencia de El Moderador, lo cual nos lleva al éxtasis de la obra: de repente El Moderador hace acto de presencia, con una fuente de letra que no está al alcance de los demás personajes, con lo cual deja patente su omnipotencia. La acción del moderador es debastadora, y muchos personajes mueren bajo su alargado cetro. Es entonces cuando, al final de la foro-novela, los personajes restantes se dividen entre aquellos que siguen rajando cruelmente y sin oposición de sus enemigos y los que optan por abrir otro foro de discusión y olvidar lo sucedido. En este punto entro yo en juego. Hago un “copia y pega” de todo y le entrego la foro-novela a mi editor. Llevo ya cuatro, y estoy pensando en publicar una trilogía. La verdad es que me estoy forrando, y la  única pega es esta lacra que tenemos que vivir en nuestros tiempos con el tema de la piratería.

Recuérdame para mi próxima carta que te envíe algunas de mis foro-novelas, en cuanto terminemos los trámites de los derechos y hayamos conseguido que se cobre un cánon en la factura del teléfono asumiendo que la gente va a entrar ilegalmente en los foros para descargarse foro-novelas en vez de comprarlas.

Bueno, cuídate, y dame un toque si estás en Madrid. Podíamos quedar un día a las 5 de la mañana, para ir sin prisas.

Besos, Lucía.

Acabo de ver la luz

19 noviembre, 2008 - 3 comentarios

Querida Lucía,

No te lo vas a creer. Desde hace unos meses no has tenido noticias mías por una razón. La razón es la que no te vas a creer, porque que no hayas tenido noticias mías te lo crees seguro. ¡He estado jugando al rol! Al principio pensé que sería divertido, pasadas unas horas me empecé a mosquear por cuánto tardábamos en acabar, a los dos días me empezó a picar el gusanillo y hace unas horas se ha terminado el juego, exactamente 7 meses después de haber empezado. Buá, deberías verme, estoy blanquito blanquito por no haber recibido luz solar en todo este tiempo y, como no comíamos más que pizzas y redbules, he adquirido una silueta bien extraña, como una pera con patas, pero con el rabito más redondo y peludo.

Yo no las tenía todas conmigo con respecto a lo del rol, pensaba que era una cosa de críos, pero nada de eso, amiga, es algo superguay. Lo primero era hacerse un nombre que acojonara, así que opté por White-Colebrook, que suena como enrevesado y amenazador. Los compañeros de juego, unos amigos del bufete, se nombraron Hazen-Williams, Blasius ConLaF y la chica, Darcy-Weissbach. Ha sido fantástico. A los dos meses de juego se tuvo que retirar Blasius ConLaF, porque se había cogido una armadura de mierda que para qué las prisas. Ninguna de sus muchas magias podía funcionar sin una buena defensa. Siendo tres parecería que la cosa perdiese interés pero ni mucho menos. Empezó una batalla por coseguir alianzas sibilinas que levantaba suspicacias ante cualquier movimiento. Al final me uní con Darcy-Weissbach para conseguir engañar a Hazen-Williams y que se metiera solo en la guarida del dragón Moody. ¡Qué tonto! Esto sucedió 5 meses después de empezar, así que, si lo calculas, hemos estado 2 meses Darcy-Weissbach y yo, White-Colebrook, dándonos de ostias. Ha sido fantástico. Al final se ha resuelto con un robo de poderes por parte de Darcy-Colebrook que me ha dejado sin escapatoria, pero lo que ella no sabía es que yo todavía conservaba un as bajo la manga; cuando me ha ido a atacar con todo su arsenal le he tirado el as en toda la cara y la he matado. No te puedes hacer idea de cómo he disfrutado ese momento.

Ahora acabo de llegar a mi piso. Me había dejado una lavadora de color sin tender así que mañana saldré a la calle a echar esta carta al buzón, o bien como un jipi, o bien como un churrero. Y poco más, supongo que me habrán despedido del bufete, por lo que si te enteras de algún trabajillo no dudes en decírmelo, que me vendrá muy bien. Ay, señor, qué divertido es el rol. Bueno, voy a regar un poco las plantas y a dormir. Ahora que lo pienso, igual la carta la echo pasado mañana, que tengo que recuperar el sueño.

Un beso, Lucía. Y dale un abrazo a Germán, aunque seguro que no se lo merece.

Hasta pronto.

Australia-Sudán-Somalia-Inglaterra-Australia

17 noviembre, 2008 - Leave a Response

Querido Conrado:

Por tus últimas cartas deduzco que no me has escrito.

Estoy más o menos sobreviviendo por aquí por Sidney, sacando dinero de trabajillos que surgen y cosas así. De lo más interesante que puedo contarte, he de destacar que hace 3 semanas hice de traductora “in situ” de un conferenciante sudanés. 

Como ya te dije, Australia es un país de pandereta donde las cosas deben hacerse mal como parte de su forma de entender la vida. No en vano, tienen una expresión que dice más o menos así: “eso viene así por defecto”, cuando en realidad quieren decir que se ha fabricado así adrede. Me entiendes, ¿verdad?

El caso es que me encargaron traducir la conferencia de un hombre sudanés del que me aseguraron que no hablaba prácticamente nada de inglés. “Para que te hagas una idea, sabe de inglés tanto como yo”, me dijo mientras se reía el presidente de la entidad que invitó al conferenciante. Y el tío, créeme, se meaba de risa ante la idea de una persona que supiera tan poco inglés.

Pues bien, el sudanés en cuestión era natural de Somalia y llevaba años residiendo en Inglaterra, país en el cual se nacionalizó. Huelga decir que su inglés era exquisito, en el sentido más británico de la palabra. Gracias a Dios yo había insistido en reunirme con él el día antes a la exposición, para repasar juntos su conferencia y tratar de evitar disgustos en directo. En 3 minutos ya habíamos corregido la primera frase de los trípticos que se entregarían a los oyentes: “Mr. Amaj Neda nació en SOMALIA el 12 de …” Algo más difícil fue tratar de convencer al presidente de la entidad de que el Sr. Neda ya había visto antes agua corriente y que tras 15 años en Inglaterra ya había descubierto que esos pulsadores no se llamaban “botones mágicos frabricantes de luz”, sino interruptores.

En fin, creo que no te voy a contar el desenlace de esta aventura mientras no reciba una carta tuya. En realidad es que estoy algo cansada, pero así te meto presión.

En otro orden de cosas, te diré que me he comprado un hurón. Los hurones son unos animales adorables cuyas imágenes se utilizan a menudo en entrevistas de trabajo y en consultas psicológicas para preguntar “¿qué ve usted aquí?”, ya que constituyen un buen medidor del estado de optimismo de un sujeto. Tan pronto te recuerdan a un cachorro de perro pequeño como a una rata gigante.

Los hurones son animales absolutamente prescindibles y faltos de originalidad. Tienen rasgos de ardillas, hámsters, gatos, ratas y mapaches, pero a diferencia de ellos no tienen ninguna característica remarcable, a excepción de que huelen peor vivos que muertos. Toda aquella persona que tenga un hurón te dirá que son adorables, pero únicamente porque cuando los adquieres firmas un contrato que te obliga a decirlo. Lo cierto es que, a diferencia de los unicornios, si los hurones no existieran a nadie se le ocurriría inventárselos.

Bueno, Conrado, cuídate o no te cuides, pero escribe pronto.

¿Te llegó mi máquina de calcular pérdidas de altura?

Un beso.

Australia, un país de pandereta

23 julio, 2008 - 2 comentarios

Querido Conrado:

Como ves por el matasellos, estoy en Sidney, Australia. Me gustaría estar en alguna otra ciudad de Australia, pero como bien sabes no hay ninguna otra. Al menos, conocida.

Me he trasladado hasta aquí para cubrir un reportaje que está causando sensación en la ciudad. Un hombre travestido ha interpuesto una demanda contra la compañía que promociona “Gym Fitness PowerVibration”. El Gym Fitness PowerVibration es un aparato que te enchufas por todo el cuerpo y te suelta descargas eléctricas hasta que te pones en forma o enciendes el microondas sólo con pasar por delante. En el anuncio sale una tía increíble con todos los parches puestos y afirmando que en tan sólo 12 semanas puedes conseguir el mismo cuerpo que ella. El demandante, sin embargo, afirma que lleva 20 semanas con el aparato y ni siquiera le han salido todavía las tetas. “Del aparato genital ni hablamos”, afirmó frente al tribunal.

En fin. Como aquí todo va al revés (ya sabes que son las antípodas de España) he necesitado hacer un examen para sacarme el carnet de conducir, porque aquí se conduce por la izquierda, y además marcha atrás. Los espejos retrovisores sirven para mirar hacia delante.

Como comprenderás me ha costado mucho decidirme, pero al final ha sacado fuerzas suficientes y me he apuntado a una autoescuela. He trabajado duro y al final me dieron fecha para examinarme. El examen fue ayer. Me presentaba junto con otros 2 alumnos, naturales de Australia, que ya estaban acostumbrados al tipo de conducción, y que además se habían presentado al examen ya tres veces. ¿Y a que no sabes qué? Pues hice un examen bastante bueno y obtuve la mejor nota de todos. En realidad aprobé, pero no me han dado el carnet, porque además de la nota que saques también cuentan los puntos de experiencia. Como mis compañeros ya habían suspendido 3 veces tenían muchos puntos de experiencia (aquí se llaman puntos de incompetencia) acumulados, y al final ellos sí han conseguido el carnet. Al final del examen uno de mis compañeros me comentó: “has hecho un gran examen, pero claro, era la primera vez que te presentabas, así que tenemos preferencia los que hemos acumulado más puntos de incompetencia suspendiendo los anteriores exámenes”. En fin, no sé qué hacer. La idea de ir acumulando puntos de incompentencia a base de suspender hasta que algún día me den el carnet en detrimento de alguien que haya hecho un examen mejor no me ilusiona demasiado.

De todas maneras, te mantendré informado de mis devaneos por Australia. Oye, ¿tú qué tal? ¿No has estado en Jaen hace poco? Espero que me escribieras desde allí. Si metiste el sobre dentro de la carta y luego no lo echaste en el buzón supongo que no hay ninguna razón para que no me llegue.

Un beso, Conrado. Cuidate.

¡Oh, posición, mi posición!

23 junio, 2008 - 7 comentarios

Querido Conrado.

Como sabrás he estado últimamente muy ocupada realizando un curso y preparándome para un examen de esos que te caen gotillas de la axila al codo. El pasado viernes terminó por fin, y hoy me veo algo más aliviada para poder escribirte.

He de decir que no pensaba que estuviera muy preparada para afrontar el examen, pero un chica estupenda que se sentaba al lado mío me animó mucho durante un descanso que tuvimos. El caso es que en uno de los ejercicios había que calcular el área en el que podía pastar un caballo atado a un silo con forma octogonal. Un tercio de la gente se fue del examen nada más leer el enunciado, refunfuñando porque no se habían mirado los silos. “Casi nunca caen”, decían. Otro tercio de la gente se marchó también, aunque sus quejas eran distintas: “¡Un caballo con forma octogonal, ¿dónde se ha visto?!”. Mi magnífica amiga me comentó en el descanso cómo había resuelto el problema de forma magistral: “yo he calculado el área del octógono, y ya que me pongan lo que quieran”.

En el segundo ejercicio había que calcular la probabilidad de montar de chiripa el cubo de rubik si estuvieran todas las piezas desmontadas. Esta vez mi compañera se empleó a fondo: “hay 1/2 de posibilidades: o lo montas bien, o lo montas mal”. En ese momento supe que muy probablemente en el ejercicio anterior había afirmado que el área del octógono era 8, así como el área del pentágono es 5.

Por último, y antes de entrar a la parte de contenidos del examen, le pregunté que qué tal llevaba la teoría. Su respuesta tenía algo de heroico y a la vez algo de humano: “ah, la teoría no me la he mirado”. Ole. En mi vida he dado 2 palmaditas en la espalda con más ternura.

En fin, Conrado, tampoco quiero aburrirte mucho con mis experiencias. Sí que quiero añadir que ahora tengo algunos días libres, por si quieres acercarte a Valladolid o viceversa, que está a sólo 10 minutos de Valladolid y hay más trenes.

Un beso, Conrado. Cuidate.

Lucía.

Consiga el broche «Noche Radiante»

23 mayo, 2008 - Una respuesta

Estimada, sra. López, nos complace comunicarle que es usted una de nuestras clientes de confianza. Ha sido seleccionada entre miles de mujeres para recibir esta oferta por su demostrado gusto y sensibilidad.  Es por ello que queremos presentarle en exclusiva nuestra nueva joya: «Noche Radiante».

La base del broche «Noche Radiante» es una elegante paloma de oro blanco del Primera Ley, y sobre su superficie resplandecen 65 piedras preciosas que lucen en perfecta armonía. Delicados diamantes resaltan sobre una amalgama de soberbios rubíes y zafiros para dar grandiosidad a la maravillosa esmeralda central. Brillos cautivadores y colores de ensueño para crear auténtica magia en sus fiestas. «Noche Radiante», un verdadero tesoro que ahora puede ser suyo.

La obra ha sido diseñada por el afamado Jean Paul Guillot y se entrega, para la ocasión, en un magnífico estuche de terciopelo verde con su Certificado de Autenticidad, emitido por el Laboratorio Gemológico Gemacid, que garantiza la calidad y el origen natural de las piedras preciosas.

Sra. López, adjunto encontrará el sobre con el que deberá ponerse en contacto con nosotros para hacerle llegar esta joya en exclusiva.

Galería del Coleccionista.

Valladolid, con “V” de amor

6 mayo, 2008 - Leave a Response

Querido Conrado.

 

¡Qué exagerado eres! Si te escribí hace nada… mucho más te he escrito yo a ti que tú a mí, así que no te quejes.

 

Como sabrás, Germán y yo nos hemos venido a vivir a Valladolid, que ya era hora. Estamos estupendamente, en un pisito precioso que hemos comprado y lo estamos dejando precioso. Además, estamos más o menos cerca de mis padres, por si algún día pasa algo. Germán es un desastre, porque estoy yo cerca siempre, que si no…

 

A ver si os pasáis por aquí un día a vernos y tomamos café en el piso. Bueno… he oído noticias tuyas y veo que sigues soltero. Ay ay, Conrado… que eres como un niño. Bueno, de todas maneras pásate si quieres a tomar un café cualquier día. Me avisas, y te pasas.

 

Bueno, mil besos, Conrado.

 

 

 

Hola, Conrado!

 

Soy Germán, ¿qué pasa, tío? Le he dicho a Lucía que le tiraba yo la carta al buzón y aprovecho para escribirte yo también. ¿Qué tal todo? ¿Todo bien? Yo genial. Aquí estamos con el piso, arreglándolo y eso, que hay mucho trabajo. Casi no tengo tiempo para nada, macho. El otro día me acordé de aquella vez que faltaban hielos en tu casa y bajamos tú y yo a comprar, qué risa…. que me contaste un chiste de un burdel… ¡qué cabrón, cómo me lo pasé! Que risa. A ver si quedamos todos un día, joer. Cuando tengas novia tenéis que venir al piso, ¿eh? Hacemos una barbacoa o algo así, hay como una zona verde cerca de donde vivimos. Y si no vamos nosotros para Madrid. Dice Lucía que dentro de un par de meses quizás tenga un fin de semana libre, cuando esté acabado el piso y todo eso. ¡Y si no quedamos tú y yo, ¿que no?! Lucía es que perdió tu teléfono, que si no te hubiera llamado algún día y me cuentas cómo va todo, cabroncete. Oye, pues escucha. Te escribo aquí nuestro número. Llámanos tú, ¿vale? Qué cabrón, qué risa.

 

Un abrazo, tío!

Relax

7 marzo, 2008 - 3 comentarios

Querida Lucía,

comprobar cómo te diviertes con Germán me da que pensar. Tal vez me haya precipitado al emitir un juicio tan sucio acerca de las intenciones de ese holgazán que tengo por primo. Es posible que, por fin, haya sentado la cabeza y haya encontrado en ti un alma gemela con la que compartir una naranja. Ojalá sea así. No obstante el amor, te pido que resistas un poco a su embrujo, y que seas consciente de cada paso que deis como pareja; que no vayáis a lo loco, sino con cabeza, vaya.

He de reconocerte que tu carta me ha dado envidia. Envidia sana, eso sí. Estás en uno de los países más bonitos que existen (creo que tienen una catedral muy valorada por los turistas profesionales) y encima de vacaciones. Como ya te conté, yo estoy desde navidad en España y trabajando. Mi viaje a Tanzania terminó precipitadamente porque mi jefe me ordenó que volviese con urgencia. Estoy llevando un juicio en el que mi cliente reclama que no le incluyan en el Libro Guinness de los récords. Se llama Humphrey Connors y diferencia cualquier canción de los 80′ escuchando únicamente el primer segundo. Es un señor muy pintoresco, signifique lo que signifique ese adjetivo, y los editores del Libro Guinness aseguran que cuando Humphrey fue a la entrevista no cumplió con las expectativas, pues acertó una única canción de las 40 en que consistía la prueba. Mi cliente sostiene que él nunca ha fallado una canción, pero que el reproductor que usaron los jueces del Libro Guinness tenía activados los dos segundos de silencio al empezar una canción, lo que hacía imposible llegar a escuchar absolutamente nada. Siendo así, Humphrey reclama su inclusión en el Libro por haber adivinado esa única canción. Me dice: “como no oía nada, decidí decir que todas eran Relax de Frankie goes to Hollywood, y la número 14 lo era”. Todavía estoy esperando que me respondan los editores del Libro a la carta que les envié hace ya un mes, por lo que mi único trabajo está consistiendo en subir la moral de Humphrey, asegurándole que vamos a ganar y que sus hijos podrán estar orgullosos de él, y preparar la futura entrevista que tendré con los demandados.

Por otro lado, te tengo que recordar que el domingo tienes que estar de vuelta, pues se celebra en España el ya clásico rito de la rifa electoral. Tengo la sensación de que este año voy a ganar. Ya tengo pensada la papeleta que introduciré, y algo me dice que acertaré el ganador y entraré en el sorteo final. ¡Hay miles de premios esperándote!

Poco más, Lucía. Dale un saludo desafiante a Germán y cuídate mucho. Un abrazo.

Conrado.

Dinamarca, ¡qué hermosa eres!

2 febrero, 2008 - Leave a Response

Hola Conrado!

A lo mejor esta postal te llega un poco tarde. Es que había dos buzones en la calle, uno en cada acera, y no estoy segura de en qué sentido pasan los carteros hacia España, así que igual lo recoge el cartero que va en dirección contraria y tiene que llevarla hasta el final, luego bajarla y volverla a subir.

El caso es que estoy en Dinamarca con Germán, pasando unos días de fábula y riéndome un montón. Vamos por la calle de la mano, andando a saltos, y cuando estamos en la playa yo me pongo a correr (no sé por qué) y él me persigue hasta agarrarme y tirarme al suelo, donde nos revolcamos. Duele un montón, pero por alguna extraña razón me río, le tiro arena a la cara y vuelvo a correr.

Dinamarca está bastante bien, con muchas cosas bonitas. Lo primero que hemos hecho ha sido hacernos una foto junto a la famosa “D” de Dinamarca. Es preciosa, no me extraña que la gente la prefiera cuando juega a la ruleta de la fortuna en lugar de la otra “D”.

Este mediodía me he hecho un descosido en la falda. No sé cómo ha podido ocurrir. El caso es que estábamos cocinando, y en la repisa de la cocina había un gran cuenco de cristal con harina y otro gran cuenco con chocolate fundido. Después de pasarme la mañana saliendo de un probador con distintos vestidos mientras Germán, desde una silla, ponía expresiones de desaprobación, he creído que lo propio sería echar un poco de harina sobre sus tartaletas. Germán ha debido malinterpretar este gesto, porque en seguida me ha tirado harina a la cara, y yo he tenido que devolver su ataque con una cuchara de madera impregnada en chocolate. Todo ha sido muy desconcertante, y el resultado ha sido un roto en mi falda, lo cual es lo peor que te puede ocurrir en este país, porque es imposible encontrar hilo y aguja: todas las cajas de costura están llenas de galletas de mantequilla.

Estamos enganchados a un programa de televisión que se llama “¿No sabes hacer nada bien, o qué?”. Es un programa donde va gente de la calle que no sabe hacer nada (bailar, cantar, imitar, contar chistes…) y no tienen ningún sueño friki. Los cástings son durísimos, y a la mayoría de los participantes les echan en cuanto descubren que tienen algún talento. Los muy cabrones han metido en la casa de “¿No sabes hacer nada bien, o qué?” a un tío que está como un queso y es doctor en medicina, para que todo el mundo se descojone de él. No va a durar ni una semana. Pero bueno, el que no vale no vale.

En fin, ya te seguiré contando. Ahora no puedo escribir más porque ha empezado a sonar música de alguna parte y tengo que volver a la playa a perseguir olas, llevar un peluche gigante que Germán me va a conseguir tirando en la feria y hacernos unas fotos en un fotomatón donde no deje que Germán salga bien hasta la última foto.

Ya sé que desapruebas todo ésto, pero te deseo que algún día conozcas el amor como yo lo he conocido. Cuídate mucho, Conrado.

Un beso.

Turista a todo confort

3 enero, 2008 - Leave a Response

Querida Lucía,

este tema tuyo con Germán me preocupa bastante. No quisiera entrometerme en tus asuntos ni en los suyos, pero quizá deba hacerlo en aquellos que incumben a ambos dos como pareja. Germán no te conviene, créeme. La última novieta que me presentó, de nombre Fucsy, fue encontrada en su piso hace cinco meses con vida, sí, pero con una vida sedentaria amargada por la pérdida de su amor y de varios tangas y sostenes. Germán la abandonó como se abandonan los zapatos viejos, destrozó el cristal de sus gafas de lejos, sacó del espejo su vivo retrato, y se convirtió, asomada a la ventana, en la chica de ayer, siendo demasiado tarde para comprender, con su cabeza dando vueltas persiguiéndole. Perdona que te lo explique de manera tan cruda, pero es que estos temas me ponen de los nervios y me cansan.

Cambiando de asunto, te cuento un poco mi devenir en estas últimas semanas. El presidente de Tanzania partió hace un mes con rumbo a Washington para pedirle la mano a la hija de George W. Bush. Leyendo una revista de chismorreos americanos, se topó con un reportaje sobre el bello vástago de los Bush y se quedó prendado de su belleza. Le costó decidirse pero al final se armó de valor y cogió el avión. Por si acaso no es correspondido, ya tiene pensado el plan: le mostrará a su padre la conveniencia de anexionar EE.UU. a la corona tanzana para formar un reino donde se ponga el sol mucho menos tiempo. Yo me encargué de hacerle una presentación de powerpoint en la que se mostraba la situación en caso de boda real. Te mando un disquete con la presentación para que le puedas echar un vistazo.

Con el presidente de viaje no he tenido apenas labores de palacio, por lo que me he dedicado a hacer turismo por Tanzania. Antes de irse a Estados Unidos, el presidente me dio una bolsa de cuero pequeñita, de éstas que se atan al cinturón, con 40 chelines tanzanos en su interior. Con ese dinero me he pegado un viaje por el país, desde las playas de oriente -me acordé mucho de ti el día en el que aprendí a decir “pescado rico y saludable” en swahili: se dice montfortedepalacios, ¡como tu segundo apellido! Ya es curioso, ¿no?- hasta las cumbres del Kilimanjaro. En lo más alto de este pico he pasado las navidades. A pesar de encontrarme lejos de mis seres queridos, he disfrutado mucho estar lejos de mis seres no tan queridos. Además ha sido divertidísimo porque al guía le picó una mosca tsé-tsé que le dejó grogui durante todo un día y, como me aburría, le pinté unos bigotes de gato. Todavía no entiende por qué me río tanto al mirarle, y lo cierto es que el asunto está perdiendo gracia porque cada vez se pone más serio con mis risas y mi palmear de muslo al señalarle.

Bueno, Lucía, voy a ver si consigo estar en Madrid para el 5 de enero, que ya sabes la ilusión que me hace ver cómo mis padres dejan regalos a los niños de todo el mundo esa noche. La verdad, desde que me dijeron, hace ya tantos años, que los Reyes Magos eran mis padres, esa fecha siempre ha sido especial para mí.

Un abrazo muy fuerte,

Tu amigo Conrado.

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