Valladolid, con “V” de amor

6 Mayo, 2008 - No Responses

Querido Conrado.

 

¡Qué exagerado eres! Si te escribí hace nada… mucho más te he escrito yo a ti que tú a mí, así que no te quejes.

 

Como sabrás, Germán y yo nos hemos venido a vivir a Valladolid, que ya era hora. Estamos estupendamente, en un pisito precioso que hemos comprado y lo estamos dejando precioso. Además, estamos más o menos cerca de mis padres, por si algún día pasa algo. Germán es un desastre, porque estoy yo cerca siempre, que si no…

 

A ver si os pasáis por aquí un día a vernos y tomamos café en el piso. Bueno… he oído noticias tuyas y veo que sigues soltero. Ay ay, Conrado… que eres como un niño. Bueno, de todas maneras pásate si quieres a tomar un café cualquier día. Me avisas, y te pasas.

 

Bueno, mil besos, Conrado.

 

 

 

Hola, Conrado!

 

Soy Germán, ¿qué pasa, tío? Le he dicho a Lucía que le tiraba yo la carta al buzón y aprovecho para escribirte yo también. ¿Qué tal todo? ¿Todo bien? Yo genial. Aquí estamos con el piso, arreglándolo y eso, que hay mucho trabajo. Casi no tengo tiempo para nada, macho. El otro día me acordé de aquella vez que faltaban hielos en tu casa y bajamos tú y yo a comprar, qué risa…. que me contaste un chiste de un burdel… ¡qué cabrón, cómo me lo pasé! Que risa. A ver si quedamos todos un día, joer. Cuando tengas novia tenéis que venir al piso, ¿eh? Hacemos una barbacoa o algo así, hay como una zona verde cerca de donde vivimos. Y si no vamos nosotros para Madrid. Dice Lucía que dentro de un par de meses quizás tenga un fin de semana libre, cuando esté acabado el piso y todo eso. ¡Y si no quedamos tú y yo, ¿que no?! Lucía es que perdió tu teléfono, que si no te hubiera llamado algún día y me cuentas cómo va todo, cabroncete. Oye, pues escucha. Te escribo aquí nuestro número. Llámanos tú, ¿vale? Qué cabrón, qué risa.

 

Un abrazo, tío!

Relax

7 Marzo, 2008 - 2 Responses

Querida Lucía,

comprobar cómo te diviertes con Germán me da que pensar. Tal vez me haya precipitado al emitir un juicio tan sucio acerca de las intenciones de ese holgazán que tengo por primo. Es posible que, por fin, haya sentado la cabeza y haya encontrado en ti un alma gemela con la que compartir una naranja. Ojalá sea así. No obstante el amor, te pido que resistas un poco a su embrujo, y que seas consciente de cada paso que deis como pareja; que no vayáis a lo loco, sino con cabeza, vaya.

He de reconocerte que tu carta me ha dado envidia. Envidia sana, eso sí. Estás en uno de los países más bonitos que existen (creo que tienen una catedral muy valorada por los turistas profesionales) y encima de vacaciones. Como ya te conté, yo estoy desde navidad en España y trabajando. Mi viaje a Tanzania terminó precipitadamente porque mi jefe me ordenó que volviese con urgencia. Estoy llevando un juicio en el que mi cliente reclama que no le incluyan en el Libro Guinness de los récords. Se llama Humphrey Connors y diferencia cualquier canción de los 80′ escuchando únicamente el primer segundo. Es un señor muy pintoresco, signifique lo que signifique ese adjetivo, y los editores del Libro Guinness aseguran que cuando Humphrey fue a la entrevista no cumplió con las expectativas, pues acertó una única canción de las 40 en que consistía la prueba. Mi cliente sostiene que él nunca ha fallado una canción, pero que el reproductor que usaron los jueces del Libro Guinness tenía activados los dos segundos de silencio al empezar una canción, lo que hacía imposible llegar a escuchar absolutamente nada. Siendo así, Humphrey reclama su inclusión en el Libro por haber adivinado esa única canción. Me dice: “como no oía nada, decidí decir que todas eran Relax de Frankie goes to Hollywood, y la número 14 lo era”. Todavía estoy esperando que me respondan los editores del Libro a la carta que les envié hace ya un mes, por lo que mi único trabajo está consistiendo en subir la moral de Humphrey, asegurándole que vamos a ganar y que sus hijos podrán estar orgullosos de él, y preparar la futura entrevista que tendré con los demandados.

Por otro lado, te tengo que recordar que el domingo tienes que estar de vuelta, pues se celebra en España el ya clásico rito de la rifa electoral. Tengo la sensación de que este año voy a ganar. Ya tengo pensada la papeleta que introduciré, y algo me dice que acertaré el ganador y entraré en el sorteo final. ¡Hay miles de premios esperándote!

Poco más, Lucía. Dale un saludo desafiante a Germán y cuídate mucho. Un abrazo.

Conrado.

Dinamarca, ¡qué hermosa eres!

2 Febrero, 2008 - No Responses

Hola Conrado!

A lo mejor esta postal te llega un poco tarde. Es que había dos buzones en la calle, uno en cada acera, y no estoy segura de en qué sentido pasan los carteros hacia España, así que igual lo recoge el cartero que va en dirección contraria y tiene que llevarla hasta el final, luego bajarla y volverla a subir.

El caso es que estoy en Dinamarca con Germán, pasando unos días de fábula y riéndome un montón. Vamos por la calle de la mano, andando a saltos, y cuando estamos en la playa yo me pongo a correr (no sé por qué) y él me persigue hasta agarrarme y tirarme al suelo, donde nos revolcamos. Duele un montón, pero por alguna extraña razón me río, le tiro arena a la cara y vuelvo a correr.

Dinamarca está bastante bien, con muchas cosas bonitas. Lo primero que hemos hecho ha sido hacernos una foto junto a la famosa “D” de Dinamarca. Es preciosa, no me extraña que la gente la prefiera cuando juega a la ruleta de la fortuna en lugar de la otra “D”.

Este mediodía me he hecho un descosido en la falda. No sé cómo ha podido ocurrir. El caso es que estábamos cocinando, y en la repisa de la cocina había un gran cuenco de cristal con harina y otro gran cuenco con chocolate fundido. Después de pasarme la mañana saliendo de un probador con distintos vestidos mientras Germán, desde una silla, ponía expresiones de desaprobación, he creído que lo propio sería echar un poco de harina sobre sus tartaletas. Germán ha debido malinterpretar este gesto, porque en seguida me ha tirado harina a la cara, y yo he tenido que devolver su ataque con una cuchara de madera impregnada en chocolate. Todo ha sido muy desconcertante, y el resultado ha sido un roto en mi falda, lo cual es lo peor que te puede ocurrir en este país, porque es imposible encontrar hilo y aguja: todas las cajas de costura están llenas de galletas de mantequilla.

Estamos enganchados a un programa de televisión que se llama “¿No sabes hacer nada bien, o qué?”. Es un programa donde va gente de la calle que no sabe hacer nada (bailar, cantar, imitar, contar chistes…) y no tienen ningún sueño friki. Los cástings son durísimos, y a la mayoría de los participantes les echan en cuanto descubren que tienen algún talento. Los muy cabrones han metido en la casa de “¿No sabes hacer nada bien, o qué?” a un tío que está como un queso y es doctor en medicina, para que todo el mundo se descojone de él. No va a durar ni una semana. Pero bueno, el que no vale no vale.

En fin, ya te seguiré contando. Ahora no puedo escribir más porque ha empezado a sonar música de alguna parte y tengo que volver a la playa a perseguir olas, llevar un peluche gigante que Germán me va a conseguir tirando en la feria y hacernos unas fotos en un fotomatón donde no deje que Germán salga bien hasta la última foto.

Ya sé que desapruebas todo ésto, pero te deseo que algún día conozcas el amor como yo lo he conocido. Cuídate mucho, Conrado.

Un beso.

Turista a todo confort

3 Enero, 2008 - No Responses

Querida Lucía,

este tema tuyo con Germán me preocupa bastante. No quisiera entrometerme en tus asuntos ni en los suyos, pero quizá deba hacerlo en aquellos que incumben a ambos dos como pareja. Germán no te conviene, créeme. La última novieta que me presentó, de nombre Fucsy, fue encontrada en su piso hace cinco meses con vida, sí, pero con una vida sedentaria amargada por la pérdida de su amor y de varios tangas y sostenes. Germán la abandonó como se abandonan los zapatos viejos, destrozó el cristal de sus gafas de lejos, sacó del espejo su vivo retrato, y se convirtió, asomada a la ventana, en la chica de ayer, siendo demasiado tarde para comprender, con su cabeza dando vueltas persiguiéndole. Perdona que te lo explique de manera tan cruda, pero es que estos temas me ponen de los nervios y me cansan.

Cambiando de asunto, te cuento un poco mi devenir en estas últimas semanas. El presidente de Tanzania partió hace un mes con rumbo a Washington para pedirle la mano a la hija de George W. Bush. Leyendo una revista de chismorreos americanos, se topó con un reportaje sobre el bello vástago de los Bush y se quedó prendado de su belleza. Le costó decidirse pero al final se armó de valor y cogió el avión. Por si acaso no es correspondido, ya tiene pensado el plan: le mostrará a su padre la conveniencia de anexionar EE.UU. a la corona tanzana para formar un reino donde se ponga el sol mucho menos tiempo. Yo me encargué de hacerle una presentación de powerpoint en la que se mostraba la situación en caso de boda real. Te mando un disquete con la presentación para que le puedas echar un vistazo.

Con el presidente de viaje no he tenido apenas labores de palacio, por lo que me he dedicado a hacer turismo por Tanzania. Antes de irse a Estados Unidos, el presidente me dio una bolsa de cuero pequeñita, de éstas que se atan al cinturón, con 40 chelines tanzanos en su interior. Con ese dinero me he pegado un viaje por el país, desde las playas de oriente -me acordé mucho de ti el día en el que aprendí a decir “pescado rico y saludable” en swahili: se dice montfortedepalacios, ¡como tu segundo apellido! Ya es curioso, ¿no?- hasta las cumbres del Kilimanjaro. En lo más alto de este pico he pasado las navidades. A pesar de encontrarme lejos de mis seres queridos, he disfrutado mucho estar lejos de mis seres no tan queridos. Además ha sido divertidísimo porque al guía le picó una mosca tsé-tsé que le dejó grogui durante todo un día y, como me aburría, le pinté unos bigotes de gato. Todavía no entiende por qué me río tanto al mirarle, y lo cierto es que el asunto está perdiendo gracia porque cada vez se pone más serio con mis risas y mi palmear de muslo al señalarle.

Bueno, Lucía, voy a ver si consigo estar en Madrid para el 5 de enero, que ya sabes la ilusión que me hace ver cómo mis padres dejan regalos a los niños de todo el mundo esa noche. La verdad, desde que me dijeron, hace ya tantos años, que los Reyes Magos eran mis padres, esa fecha siempre ha sido especial para mí.

Un abrazo muy fuerte,

Tu amigo Conrado.

Últimos días en Madrid

16 Diciembre, 2007 - No Responses

Querido Conrado:

¡No te lo vas a creer!  ¡O a lo mejor sí!

El caso es que tu primo Germán me ha preparado un fin de semana “sorpresa” en Dinamarca, previsto para la semana que viene. Lo he descubierto porque había escondido la reserva de los billetes en el bidé (lo cual me parece brillante, ¿quién iba a buscar unos billetes de avión en un bidé?). El problema es que ha pretendido ocultar los billetes poniendo encima una camiseta, y la mala suerte ha querido que la camiseta que ha cogido al azar tiene impresa en el pecho una imagen de dos billetes de avión a Dinamarca.

Me he pasado el día diciendo “creo que usaré el bidé un rato…” para ver la reacción de tu primo, que se ponía blanco de pánico e intentaba disimular como podía: “…deja, mujer… eh…. venga, que un día es un día, esta noche te saco por ahí y usamos los dos el bidé que tengan, y nos quitamos de fregar”. Tu primo es un poco burro, Conrado, pero he de admitir que me hace reír el muy canalla.

Ayer me llevó al teatro, ¿y sabes qué? Fuimos a ver una obra dirigida por Pimpollo Mamarracho, el tipo ése que siempre despreciaba nuestras obras cuando actuábamos en la universidad.

En la entrada nos dieron el programa de la obra y era tal y como debía ser: todos los encargos estaban desglosados de tal manera que su nombre apareciera por todos lados. Así:

argumento: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ingenua Uno
guión: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ingenua Dos
adaptación e idea original: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ilusionada de Salir en los Créditos junto al Sr. Mamarracho

Lo mismo hacían con las canciones:

música: Pimpollo Mamarracho
letra: Pimpollo Mamarracho
arreglos: ¡Pimpollo Mamarracho!

La obra me recordó mucho a Cats: apagaban las luces entre un acto y otro. Respecto a lo demás, los actores no iban caracterizados de gato, sino disfrazados de personas disfrazadas de personas disfrazadas de actores. Y sus interpretaciones seguían la misma secuencia. Actuaban como si nos estuvieran poniendo la piel de gallina, y conmigo desde luego lo consiguieron. Me hizo pensar que las obras en las que nosotros actuábamos eran igual de vergonzosas y quizás no nos dábamos cuenta.

Cuando acabó pensé en salir corriendo para evitar cruzarme con el Sr. Mamarracho y esquivar la previsible pregunta de “¿te ha gustado?”. Resultó que me topé de bruces con él, y al saludarle sus ojos reflejaron sorpresa y terror, como pensando “¡Maldición, lo has visto!” Era como si súbitamente se hubiera hecho la luz en su interior y acabara de darse cuenta de la mierda pestilente que había moldeado con sus propias manos hasta formar su propio retrato. Te hubiera encantado estar ahí. Le di la mano con una sonrisa enorme y después un par de golpecitos en el hombro durante los cuales sonaron fanfarrias.

En fin, voy agotando mi estancia en Madrid. Te escribiré desde Dinamarca para contarte qué tal lo paso con tu primo. No, mejor para decirte qué tal es Dinamarca.

 Un beso, cuídate.

El paquete de Versalles

23 Noviembre, 2007 - 2 Responses

Querida Lucía,

Tus últimas cartas no han hecho más que preocuparme. Creo que no debí presentarte a mi primo Germán. Por lo menos no sin antes haberte advertido de que es muy dado a echar todo tipo de sustancias psicotrópicas a las damas con las que se relaciona. Pensé que, al ser tú amiga mía, se censuraría antes de llevar a cabo su ya tedioso hábito. Por lo que veo me equivoqué. Haz el favor de tener en cuenta que por muy burra que te ponga, Germán es un vivelavida de mucho cuidado. Para muestra un botón: cuando éramos pequeños, él siempre estaba insistiendo en entrar en una casa abandonada llena de espíritus, a la cual teníamos prohibidísimo acercarnos. Una noche se escapó y se coló dentro. Por lo visto estaba llena de cruces invertidas, cuernos de carnero, firmas satánicas y símbolos de Héroes del Silencio. Espero que esto último te haga reflexionar.

Respecto a mi viaje a Tanzania, esto está siendo la mar de desconcertante. El presidente de la república ha cambiado de opinión y ya no quiere que Tanzania sea una monarquía absoluta. Esta mañana le ha llegado un paquete de Versalles con pelucas de época que había comprado por internet, y dice que le sientan fatal. Los ministros y yo le hemos estado diciendo que es normal que al principio se vea raro, con la cara tan negra y los rizos tan blancos, pero que le quedaban genial. No hemos conseguido nada porque tiene un genio terrible. No hacía más que colocarse las pelucas de mil maneras y desesperarse. Miraba la revista de Historia, se colocaba la peluca en el espejo, volvía a mirar la revista, se volvía a colocar la peluca, miraba otra vez la revista, se miraba en el espejo, tiraba la peluca a la basura, sacaba otra peluca de la caja, se la colocaba delante del espejo, miraba la revista de Historia, se miraba en el espejo, movía la peluca un poco hacia los lados, miraba la revista, se miraba en el espejo, ponía morritos, miraba la revista, se volvía a mirar en el espejo, tiraba la peluca a la cara del ministro de Sanidad, sacaba otra peluca, la tiraba al suelo sin ponérsela. Sacaba otra peluca. Hasta 20 pelucas ha sacado y con ninguna se veía bien. Al final se ha hartado y ha pedido que nos marcháramos del despacho porque quería estar solo. Desde detrás de la puerta se le escuchaba llorar y decir palabras sueltas como excrément, douleur o mauvais destin.

Tal y como se ha dado la mañana, esta tarde no me voy a acercar por palacio. Supongo que tiene que ser bastante doloroso ver cómo tus sueños se hunden. Voy a aprovechar para dar una vuelta por Dodoma (que en español significa Madrid) para conocer cómo es la vida en una capital africana.

Dejo de escribir ya, que me van a cerrar las tiendas. Mucho ánimo con los retoques del libro y ten en cuenta que el cambio a literatura sexy puede ser para bien; las Spice Girls no se comieron un colín hasta que dejaron la canción protesta. Un abrazo muy fuerte.

Conrado.

Todavía en Madrid

20 Noviembre, 2007 - 2 Responses

Querido y deseado Conrado:

Cómo lamento que hayas tenido que partir tan pronto para la sensual Tanzania. Yo todavía me quedaré unos días por Madrid revisando mi libro a solas junto con mi jefe de redacción. Parece que el libro no le disgusta, pero dice que le falta algo de erotismo, de “picante”, y que sin eso no hay quien venda libros hoy en día. Ha puesto a mi disposición una secretaria que sin duda merece un aumento de sueldo, encargada de revisar todos mis escritos y añadirles ese tono sexual que parece que se me resiste.

Volverte a ver después de tanto tiempo ha sido reconfortante y húmedo. Te he encontrado genial, disfrutando de tu vida y tus glúteos de mármol calizo. Había olvidado cuánto te gusta cocinar, y la verdad es que disfruté como una colegiala tu fresón madrileño, con sus garbanzos, su tocino, su melón y su nabo.

Tu famoso chiste verde de la cigüeña y el lápiz cada vez te sale mejor. Aunque tu hermano diga que está cansado de oirlo, es muy placentero. No sé por qué tenéis que andar todo el día discutiendo de aquí para allá como el perro y el conejo.

En fin, espero que tu am-viciosa labor por Tanzania termine satisfactoriamente. Me ha dado pereza y deseos de abrazarte sólo con leer todo lo que habéis tenido que limpiar. Ya sabes que soy muy torpe con el mango de la escoba. Todo eso de fregar, barrer, pulir, sacar brillo, dejar reluciente, tallar, sacar punta, etc… me parece un trabajo de asiáticas.

En fin, cuídate el torso.

Besos apasionados, mientras mi corazón y mi entrepierna gritaban por liberar esa pureza que tan violentamente me arrebató mi tío en mi adolescencia, Lucía.

En el seminario puedes dar de comer a los semines

17 Noviembre, 2007 - No Responses

Querido Conrado:

 Te escribo mientras asisto a un seminario terriblemente tedioso. Supuestamente tiene lugar de 09.00 a 14.00, aunque como comprenderás debe tratarse de una errata, puesto que hoy es sábado. Por si acaso, me he acercado a las 09.00 y parece que la hora de comienzo estaba escrita correctamente. Un hombre con bigote oscuro está hablando, sin duda, de algo. Por ahora llevo aquí dos horas. Son las 09,23

 … creo que el hombre que habla está jugando con nosotros. Ha dicho una serie de palabras dándole un aire de importancia, como advirtiendo “esto va a caer en el examen…”, y todos se han apresurado a tomar nota, sin percatarse de que este hombre no está utilizando el lenguaje humano, sino el lenguaje de los murmullos de los ríos y los árboles. Son las 09.55

… descubro con asombro que el bigote del hombre que habla es grisáceo y lleno de canas. Esto no es ninguna broma, a pesar de que antes he apuntado que era oscuro. Iba a decirte que yo soy la primera soprendida, pero no es verdad. No me soprende. 10.29.

…¡traición! El hombre del bigote ha terminado su exposición, y acaba de entrar una mujer que va a comenzar otra. Me temo lo peor. Con esta técnica de turnos, es probable que el seminario dure 5 horas de verdad. Sin duda alguna, hay otros ponentes jugando al primis mientras esperan su turno, con 2 vidas y la del juego.

… esta nueva ponente sí utiliza el lenguaje de los humanos, y además habla con mucha claridad. Es muy sencillo seguir la exposición y a la vez leer entre líneas cómo el médico la arrojó contra el suelo nada más nacer.

… se llama María Angustias. Bravo.

… es duro aguantar 5 horas, pero lo he conseguido. Al final han pasado volando. Hasta tal punto que mi propio reloj se ha quedado atrás. Marca las 11.53.

…trato de hacer una lista de cosas en la vida que duren 5 horas. Ben-Hur dura 3 horas 32 minutos. Una liposucción se puede completar con éxito en una. Una maratón se corre en 4 horas y media, sin estar entrenada.

… tengo una gran idea. Voy a fingir un desmayo. Mi compañero de la derecha dice que no me delatará a condición de que me desmaye hacia su lado, para que me recoja él y pueda salir también de aquí.

… el plan ha sido un éxito. Estoy en un baño, fumando cigarrillos con Anselmo (mi “héroe”) y un hombre que ha saltado de su butaca gritando “¡Apártense, soy médico!”. Como la aparición de este hombre ponía en peligro la presencia de Anselmo en el plan de fuga, ha tenido que decir que él también es médico. Inmediatamente el doctor le ha preguntado que dónde estudió, y si todavía sigue dando clase el bueno de Phil Johnson. Después de algunos minutos de tensión, Anselmo ha descubierto grietas en la historia del doctor, y éste ha tenido que admitir que tampoco es médico, pero que había visto una oportunidad única de escapar de aquel infierno. No en vano, por lo visto llevaba 15 minutos echando espuma por la boca para fingir un ataque epiléptico, pero nadie se había fijado. Ahora mismo están discutiendo sobre si hay que dar las gracias antes o después de encenderte el cigarrillo cuando pides fuego.

… 13.55. Volvemos los 3 a clase, entre expresiones populares de alivio sincero e ingenuo. Mientras volvía a mi asiento he agradecido con la cabeza uno por uno a todos por su preocupación. El doctor ha estrechado manos, repitiendo incansablemente “usted habría hecho lo mismo”, “somos todos unos mandaos”, y cosas así. Anselmo miraba la proyección y arqueaba las cejas con preocupación, como pensando “ya es mala suerte que me haya perdido algo”. Para reforzar su papel ponía cara de estar enfocando con los ojos, que es un gesto inequívoco de que estás leyendo algo cuando sabes que todo el mundo te mira.

… 14.00. Ovación cerrada para el nuevo ponente, y fin.

Transición tanzana

14 Noviembre, 2007 - 3 Responses

Querida Lucía,

Estos días que hemos estado juntos han sido un reconfortante alivio. Después de tanto tiempo sin vernos pensé que no te reconocería. Nada más lejos. Estás igual que siempre; no te lo tomes por el lado malo.

Como ya te adelanté el otro día, ayer vine a Tanzania para asesorar legalmente al presidente de la república. Esta mañana me ha recibido en su despacho y no quieras saber cómo lo tenía de desordenado. Le he dicho que antes de empezar a hablar de leyes, constituciones, latinajos y demás zarandajas, había que poner un poco de orden allí. Hemos empezado a recoger la habitación a las 9 de la mañana, ¡y hasta las 12 no hemos terminado! Un espectáculo. Si no hemos llenado 7 bolsas de basura no hemos llenado ninguna, y había una capa de polvo encima de los armarios que tirabas una moneda y desaparecía. Él se excusaba, con un poco de cachondeo, diciéndome que trabaja mucho y que no saca tiempo para adecentar el despacho. Le he hecho ver que no me hacía ninguna gracia y le he contestado que tener el despacho limpio no es sólo una cuestión de apariencia, sino que también repercute en el trabajo, el respeto y la higiene. Con estas cosas hay que ponerse firme, y creo que le ha llegado el mensaje.

Tras terminar de adecentar el despacho nos hemos tenido que duchar y cambiar de ropa, porque no veas cómo hemos acabado. Ya después de comer nos hemos puesto a trabajar. Por lo que me ha contado, tiene en mente una reforma en la constitución por la cual la república de Tanzania pasaría a ser una monarquía absoluta. Como no entendía muy bien el proyecto me ha hecho leerme un artículo de una revista de Historia que hablaba sobre Luis XIV de Francia. Ha insistido mucho en las ventajas que tendría Tanzania si tuviera un rey absoluto, y luego se ha puesto un poco pesado con los peinados. “Quiero pelucas como ésta y como ésta. Y también como ésta”, me decía señalando la cabeza de Luis XIV en diferentes cuadros que aparecían en la revista. Todo esto me parece muy disparatado, Lucía.

Mañana por la mañana nos reuniremos otra vez para analizar la situación y ver cómo afrontamos la transición (por lo visto vendrá también su ministro de Medio Ambiente, que se ha pedido ser Madame de Montespan). Ahora voy a aprovechar lo que queda de tarde para dar un paseo por la ciudad y pensar qué le voy a decir a esta gente mañana.

Bueno, pues ya espero noticias tuyas. Cuídate mucho, Lucía. Un abrazo.

Conrado.

Recapitulando hacia Madrid

31 Octubre, 2007 - 6 Responses

Hola, Conrado.

He cibido tu carta justo antes de embarcarme rumbo hacia Madrid. Finalmente he decidido tomarme unos días de reposo para dar algunos retoques y copilar todas las notas para mi libro.

Estoy leyendo un libro que he comprado en la tienda del aeropuerto: “Narraciones de viaje”. Y el libro se titula “Aorr tmp… y aorrslo a ls d+” (Ahorre tiempo… y ahórreselo a los demás). Es un libro que se lee muy rápido.

En el capítulo 1 te explican cómo ducir palabras innecesariamente largas. Por ejemplo: suprimiendo el prefijo “re” de aquellas palabras que, aun sin el mencionado prefijo, no darían lugar a confusión. Por ejemplo, si aplicamos esta ducción a la palabra “realizar” nos queda “alizar”, que no significa ninguna otra cosa, así que ¿por qué decir “realizar” si no estamos alizando nada por segunda vez? En cambio, esto no sería correcto con la palabra “rematar”. Como dice el libro, “1 cosa es aorrar y otra m dstnt es sr 1 takñ”.

Llegaré a Madrid mañana. A primera hora me entrevistaré con mi dactor jefe, que sulta que quiere revisar y retocar las notas que he ido tomando. Creo que quedará satisfecho con el sultado de los datos copilados en mis viajes.

De todas maneras, me gustaría sacar algún tiempo para verte y poder cuperar el tiempo perdido. Deberíamos organizar una cena en casa de tu primo Germán, que sabes que me pone como una moto. ¿Qué te parece?

Bueno, espero impaciente tu spuesta. Dale recuerdos a todos de mi parte, y nos vemos en breve.

Besos,

             Lucía.