Querido Conrado:
Tal y como te comenté, me encuentro en Pekín por un asunto de negocios. Y digo “Pekín” porque lo que quiero es decirte que estoy en China, pero no conzco a ciencia cierta el nombre de ninguna otra ciudad china que no sea Pekín. Tengo un hueco antes de que me saquen a conocer el casco antiguo y el Ayuntamiento, así que aprovecho para escribirte estas líneas.
Por aquí todo muy bien. El viaje ha sido muy corto porque íbamos en dirección contraria al giro de La Tierra, por lo que prácticamente el avión sólo ha dado un salto y el suelo se ha movido por debajo.
Por lo que veo, no sólo se conduce por el carril izquierdo, sino que también se escribe de derecha a izquierda. Me he visto obligada a hacer lo mismo, puesto que todos los folios que he conseguido tienen la línea roja del margen a la derecha, y contra eso no se puede luchar. La única razón por la que puedes leer esta carta con normalidad es porque la he metido al revés en el sobre.
Ya te contaré qué tal me va todo por aquí. Espero verte a mi regreso.
Besos, Lucía.
“Me he visto obligado a hacer lo mismo, puesto que todos los folios que he conseguido tienen la línea roja del margen a la derecha, y contra eso no se puede luchar”.
Oiga, don Paco, métase en el papel, haga el favor.