Querida Lucía,
Perdona que no te hayan llegado noticias mías desde hace tantos días, el servicio de correos peruano es muy exigente. Llevo reescrita cinco veces la misma carta, porque me la devuelven una y otra vez desde el ministerio de Cultura. Sostienen que cometo faltas de ortografía y que la carta no saldrá del país hasta que esté escrita con más rigor. Por mucho que me esfuerzo no logro detectar los errores que cometo. Tanto es así que, como puedes ver, te tengo que escribir en francés. Espero que lo comprendas. Además, de este modo, puedes refrescar tus conocimientos en la lengua de Rousseau, que seguramente tendrás algo oxidados (Como no recuerdo cómo se decía “oxidado” en francés, y además no me sale otro adjetivo, te lo dejo en castellano).
Y ya que estamos hablando de lenguas, ¿qué idioma usan en Malta? Y lo que es más importante, ¿dónde está Malta? Me imagino que estará en Europa, porque si no se llamaría de otra manera, pero no logro ubicarla en el mapa. Sí que son discretos, sí.
Y hablando de mi viaje, te tengo que decir que Perú es un país extraordinario. En sus costas bucean muchísimas anchoas, los adolescentes son más altos que sus padres y los abuelos fuman en pipa. La gente aquí habla español antiguo, excepto en las montañas, donde se habla quechua, que quiere decir tienda de campaña.
Los peruanos son gente maravillosa. Nada más bajarme del avión me tocaron con un gorro de colores con orejeras, me pusieron un poncho y me dieron una flauta. Como me parecieron unos objetos curiosos decidí envolverlos para regalárselos a mis sobrinos a la vuelta. Bueno, pues cuando iba a salir del hotel, el recepcionista vino corriendo a suplirme nuevamente de gorro, poncho y flauta. Por lo visto tienes que llevar estos tres elementos si no quieres tener problemas por aquí. Haciéndome el despistado he logrado reunir suficientes souvenirs para todos.
La ciudad de Lima es muy parecida a todas las ciudades que conozco. Hay calles, edificios y peruanos. Lo mas chocante ha sido el hipódromo de Lima. En vez de caballos, allí corren una especie de ponis con rastas que escupen. Los llaman llamas pero creo que me tomaban el pelo. También he visitado la selva, un lugar donde todos los animales se comunican a gritos. Hay tantos que les cuesta mucho entenderse y tienen que levantar la voz más que en un bosque normal. Es muy estresante.
Antes de que se me termine este viaje me gustaría visitar Las Famosas Y Soberbias Islas Pacíficas Del Perú. El nombre tan largo con el que las han bautizado se debe a razones puramente comerciales. Como Ecuador tiene las islas Galápagos y Chile la isla de Pascua, Perú decidió no quedarse fuera del saco de los paises sudamericanos que dan al Pacífico con territorio insular de renombre internacional. Las famosas islas en cuestión son unos islotes donde sirven bebidas muy frías.
Bueno, me despido de ti como dicen aquí en Perú: ¡Saludos desde el otro lado del charco! No dejes de probar la cerveza de Malta, que por lo visto es deliciosa. Un abrazo muy fuerte, Lucía.
Conrado.
Aaaaaa….jajajaja… me he reido mucho con una cosa.
No te la digo porque acabo de entrar en el blog de Teatro Pello y se me ha quedado el halo de misterio y de no decir las respuestas.
Por cierto, Laura: añade la palabra “halo” al saco de palabras que has mencionado. Sólo existen “halos” de misterio. Es una palabra muy malograda.
Por cierto, “malograr” es vestirse de Shrek con unos leotardos y camiseta verdes y una almohada en la tripa.
¿Un leotardo es un felino con motas oscuras sobre fondo amarillo que acostumbra a llegar tarde a sus citas?