Recapitulando hacia Madrid
Hola, Conrado.
He cibido tu carta justo antes de embarcarme rumbo hacia Madrid. Finalmente he decidido tomarme unos días de reposo para dar algunos retoques y copilar todas las notas para mi libro.
Estoy leyendo un libro que he comprado en la tienda del aeropuerto: “Narraciones de viaje”. Y el libro se titula “Aorr tmp… y aorrslo a ls d+” (Ahorre tiempo… y ahórreselo a los demás). Es un libro que se lee muy rápido.
En el capítulo 1 te explican cómo ducir palabras innecesariamente largas. Por ejemplo: suprimiendo el prefijo “re” de aquellas palabras que, aun sin el mencionado prefijo, no darían lugar a confusión. Por ejemplo, si aplicamos esta ducción a la palabra “realizar” nos queda “alizar”, que no significa ninguna otra cosa, así que ¿por qué decir “realizar” si no estamos alizando nada por segunda vez? En cambio, esto no sería correcto con la palabra “rematar”. Como dice el libro, “1 cosa es aorrar y otra m dstnt es sr 1 takñ”.
Llegaré a Madrid mañana. A primera hora me entrevistaré con mi dactor jefe, que sulta que quiere revisar y retocar las notas que he ido tomando. Creo que quedará satisfecho con el sultado de los datos copilados en mis viajes.
De todas maneras, me gustaría sacar algún tiempo para verte y poder cuperar el tiempo perdido. Deberíamos organizar una cena en casa de tu primo Germán, que sabes que me pone como una moto. ¿Qué te parece?
Bueno, espero impaciente tu spuesta. Dale recuerdos a todos de mi parte, y nos vemos en breve.
Besos,
Lucía.
Genial. Esa “idea nacida de ratitos” no me la habías comentado y es buena :). Los ratitos son como las ratas, pero masculinas y pequeñas.
“Ls ratitos n sus primros momntos, siempr tenen sueño” -Flaubert-.
Tengo miedo de que Lucía y Conrado se encuentren en Madrid porque podrían pasar cosas de las que no nos enteráramos. Digo yo que si quedan, se ven y hablan, no van a escribirse cartas, único medio por el que nos enteramos de sus andanzas.
Tampoco la palabra era miedo.
Lucía, propongo organizar una cena, pero solos tú y yo… ahora que sé que te pongo como una moto… reconozco que tú siempre me has gustado!! (De hecho, no es que yo sea tartamudo: es que tu presencia altera mi habla!)
Así Airos podrá dormir tranquilo, sin temor a que Conrado y tú os encontréis y privéis a vuestros lectores de estas magníficas epístolas!!!
Pues entonces me llevo yo de parranda a Conrado.
Estimados Conrado y Lucía:
Me encanta vuestra bitácora epistolar.
Os seguiré visitando.
De parte de Lucía y Conrado, muchas gracias, Germán y Sakura.
Laurita, Conrado quedará contigo el sábado que viene detrás de las Mantequerías Leonesas de Arturo Soria. Llevará una rosa entre los dientes y un libro de Rimbaud debajo del brazo. Ah, y también blandirá una espada de madera y estará mascando 27 chicles. Creo que no me ha dicho nada más.