Transición tanzana
Querida Lucía,
Estos días que hemos estado juntos han sido un reconfortante alivio. Después de tanto tiempo sin vernos pensé que no te reconocería. Nada más lejos. Estás igual que siempre; no te lo tomes por el lado malo.
Como ya te adelanté el otro día, ayer vine a Tanzania para asesorar legalmente al presidente de la república. Esta mañana me ha recibido en su despacho y no quieras saber cómo lo tenía de desordenado. Le he dicho que antes de empezar a hablar de leyes, constituciones, latinajos y demás zarandajas, había que poner un poco de orden allí. Hemos empezado a recoger la habitación a las 9 de la mañana, ¡y hasta las 12 no hemos terminado! Un espectáculo. Si no hemos llenado 7 bolsas de basura no hemos llenado ninguna, y había una capa de polvo encima de los armarios que tirabas una moneda y desaparecía. Él se excusaba, con un poco de cachondeo, diciéndome que trabaja mucho y que no saca tiempo para adecentar el despacho. Le he hecho ver que no me hacía ninguna gracia y le he contestado que tener el despacho limpio no es sólo una cuestión de apariencia, sino que también repercute en el trabajo, el respeto y la higiene. Con estas cosas hay que ponerse firme, y creo que le ha llegado el mensaje.
Tras terminar de adecentar el despacho nos hemos tenido que duchar y cambiar de ropa, porque no veas cómo hemos acabado. Ya después de comer nos hemos puesto a trabajar. Por lo que me ha contado, tiene en mente una reforma en la constitución por la cual la república de Tanzania pasaría a ser una monarquía absoluta. Como no entendía muy bien el proyecto me ha hecho leerme un artículo de una revista de Historia que hablaba sobre Luis XIV de Francia. Ha insistido mucho en las ventajas que tendría Tanzania si tuviera un rey absoluto, y luego se ha puesto un poco pesado con los peinados. “Quiero pelucas como ésta y como ésta. Y también como ésta”, me decía señalando la cabeza de Luis XIV en diferentes cuadros que aparecían en la revista. Todo esto me parece muy disparatado, Lucía.
Mañana por la mañana nos reuniremos otra vez para analizar la situación y ver cómo afrontamos la transición (por lo visto vendrá también su ministro de Medio Ambiente, que se ha pedido ser Madame de Montespan). Ahora voy a aprovechar lo que queda de tarde para dar un paseo por la ciudad y pensar qué le voy a decir a esta gente mañana.
Bueno, pues ya espero noticias tuyas. Cuídate mucho, Lucía. Un abrazo.
Conrado.
por mucho que miro el texto no entiendo el título. ¿qué tiene que ver con Tanzán, el rey de la selva? y lo de transición? eso no estaba superado? o quiere usted remover más aún la mierda, eh??? es eso??? es eso???!?!??!?!? ESO ESO??!?!?!??!?!?!?!!?
Yo es que, como vengo de la EGB…
En la EGB había un compañero de los hermanos Fesser que se llama Gustavo Debásica.