de Malta a Kamchatka

Querido Conrado:

Antes de nada quiero señalar que aquí ha hecho mucha ilusión que dijeras que “no sabías exactamente dónde estaba Malta”. Le he enseñado tu carta a todos mis vecinos, y me han mirado con mucho orgullo y me han dado golpecitos en la espalda. 

Ya te comenté en mi última misiva el revuelo causado por las curiosas contradicciones de la hora, y el movimiento que se ha generado en todo el país. La guinda del pastel, sin embargo, ha llegado con el debate que te voy a comentar a continuación:

El caso es que, como tú bien sabes, si viajamos hacia el este a partir del meridiano de Greenwich se va sumando cada vez una hora más, y si viajamos hacia el oeste se va restando una hora, de manera que en el punto del globo terráqueo opuesto a Greenwich nos encontramos con que, por una lado se han ido sumando 12 horas y por el otro se han ido restando 12 horas. Es decir: que en las antípodas de Greenwich existen dos regiones con la misma hora, sólo que en una es un día antes y en otra un día después.

Esto ha generado un revuelo sin precedentes en Malta, y me han designado precisamente a mí para viajar un fin de semana a Kamchatka (se ha calculado que es aquí donde se sitúa el epicentro del extraño acontecimiento) para documentarme sobre el suceso.

La razón de que sea yo la encargada de viajar es muy sencilla: el país se quiere guardar las espaldas por si se realiza un descubrimiento a escala mundial. En ese caso siempre podrían alegar que soy española y negarían cualquier relación conmigo.

Así que aquí estoy, en Kamchatka, pasando un fin de semana lleno de incertidumbre. Para empezar, te diré que el vuelo “Malta a Kamchatka” ha sido un tanto desconcertante. La gente hablaba de un modo muy extraño, utilizando frases como:

– “¿Las garrapatas van a las granjas?”
– “Para nada”.
– “Calla, calla, carcamal…”
– “Ana, saca la sal para las patatas, anda”.

Yo no entendía nada y me limitaba a observar, pensando para mis adentros: “vaya, vaya…”

Una vez hemos bajado del avión todo ha vuelto repentinamente a la normalidad.

 La Plaza Mayor de Kamchatka es imponente. En el centro hay un monumento grandioso. Es la estatua de 3 cañones, 4 jinetes a caballo y 2 soldados a pie. El guía nos ha contado que es el monumento más importante de todo Asia, ya que en el resto de capitales asiáticas sólo cuentan en su Plaza Mayor con un solitario y miserable soldado de infantería, excepto en las ciudades fronterizas con Europa, África e Indonesia.

 Tal y como sospeché, en el lugar exacto donde se produce el extraño suceso horario hay un telón misterioso que asciende hasta el cielo, formado como por vapores o alguna especie de líquido inmune a la gravedad. Obviamente es verde. Ahora mismo estoy en la cola para atravesarlo. Como es fin de semana, está hasta los topes de turistas. Te escribiré desde el otro lado.

 Un beso. Lucía.

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3 comentarios

  1. “Ah, Alaska jamás mandará armas a Kamchatka”.

    Pobré América, no cobrará los 5 por ronda nunca.

  2. Bej. Qué degenere. Que les den.

  3. aaaaajajajajajajajajajajaja

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