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A tortas con el despertador
18 julio, 2009

Querido Conrado:

He vuelto a Madrid para pasar un verano que parece de todo menos excitante. Estoy yendo a la editorial todos los días, me toca trabajar en turno intensivo y es algo a lo que no estaba acostumbrada.

Estoy descubriendo cosas asombrosas, como por ejemplo que los despertadores admiten números de un sólo dígito, como las 7 o las 6 de la mañana. Yo pensaba que lo más temprano que podía despertarse alguien era a las 10, por necesidades electrónicas del código binario y esas cosas.

A las 6 de la mañana el mundo es muy distinto del que conocemos. En vez de estar habitado por seres humanos, son los aspersores los que tienen el control.  Se parece mucho a lo de la peli de Toy Story: los aspersores se pasan la noche moviéndose y haciendo sus cosas de aspersores, pero luego a las 10 de la mañana, cuando se despiertan los humanos, se esconden bajo el suelo. Si a alguno no le da tiempo a llegar a algún agujero donde esconderse se quedan inmóviles, clavados en el suelo, fingiendo que son seres inanimados durante todo el día hasta que llega de nuevo la noche.

Para repartir las tareas con el despertador hemos llegado a un acuerdo: los lunes y miércoles él suena a las 6 de la mañana, y los martes y jueves me toca a mí despertarle a él. Como comprenderás, ésto sólo se consigue pasando la noche en vela. Los viernes dependen de quién de los dos haya salido la noche anterior.

Pero todo esto me está sirviendo para aprovechar al máximo las horas en la editorial. He descubierto un nuevo formato de novela absolutamente apasionante y parasitario, y creo que me puedo forrar con bastante poco esfuerzo. El truco consiste en entrar en foros por internet. Da igual de lo que vaya el foro, la clave está en tener el olfato suficiente para encontrar un tema y unos personajes con talento. La estructura clásica de “introducción, nudo y desenlace” tiene las horas contadas. El nuevo formato es el siguiente: alguien abre un tema de discusión, aparentemente inocente y agradable, y los personajes del foro van presentándose y dejando comentarios positivos, sociales y con intención de crear buen ambiente. No hace falta describir a los personajes, el lector irá haciéndose una imagen mental de ellos a través de sus faltas de ortografía, su avatar y el grado de frivolidad de sus posts. De repente, uno de los personajes deja un post de susceptible de ser malinterpretado y el ritmo de la foro-novela se dispara. Los personajes empiezan a mostrar su lado más violento y dañino, se asocian entre ellos, o se enemistan, o se posicionan radicalmente a favor o en contra de alguna opinión. Poco a poco empiezan a aparecer nuevos personajes mientras que otros desaparecen. Los más avispados comienzan a sospechar que los nuevos personajes son en realidad los personajes desaparecidos, que han asumido una nueva identidad. Se inicia entonces una serie de pesquisas llevadas por la histeria acerca de la ID, los rastros de los desaparecidos en el facebook y el análisis minucioso de quiénens salían en las fotos que unos y otros había colgado durante la época de “buen rollito”. Poco a poco surge un sector (que he venido en llamar el sector religioso) que comienza a alzar sus plegarias hacia un ser todopoderoso al que llaman “El Moderador”. Los poderes de El Moderador no están del todo definidos, puesto que cada personaje le atribuye distintas propiedades extraordinarias. Otro sector (el sector agnóstico) empieza a sembrar la duda en el foro acerca de la existencia de El Moderador, lo cual nos lleva al éxtasis de la obra: de repente El Moderador hace acto de presencia, con una fuente de letra que no está al alcance de los demás personajes, con lo cual deja patente su omnipotencia. La acción del moderador es debastadora, y muchos personajes mueren bajo su alargado cetro. Es entonces cuando, al final de la foro-novela, los personajes restantes se dividen entre aquellos que siguen rajando cruelmente y sin oposición de sus enemigos y los que optan por abrir otro foro de discusión y olvidar lo sucedido. En este punto entro yo en juego. Hago un “copia y pega” de todo y le entrego la foro-novela a mi editor. Llevo ya cuatro, y estoy pensando en publicar una trilogía. La verdad es que me estoy forrando, y la  única pega es esta lacra que tenemos que vivir en nuestros tiempos con el tema de la piratería.

Recuérdame para mi próxima carta que te envíe algunas de mis foro-novelas, en cuanto terminemos los trámites de los derechos y hayamos conseguido que se cobre un cánon en la factura del teléfono asumiendo que la gente va a entrar ilegalmente en los foros para descargarse foro-novelas en vez de comprarlas.

Bueno, cuídate, y dame un toque si estás en Madrid. Podíamos quedar un día a las 5 de la mañana, para ir sin prisas.

Besos, Lucía.