Archive for the ‘Valladolid’ Category

¡Oh, posición, mi posición!
23 junio, 2008

Querido Conrado.

Como sabrás he estado últimamente muy ocupada realizando un curso y preparándome para un examen de esos que te caen gotillas de la axila al codo. El pasado viernes terminó por fin, y hoy me veo algo más aliviada para poder escribirte.

He de decir que no pensaba que estuviera muy preparada para afrontar el examen, pero un chica estupenda que se sentaba al lado mío me animó mucho durante un descanso que tuvimos. El caso es que en uno de los ejercicios había que calcular el área en el que podía pastar un caballo atado a un silo con forma octogonal. Un tercio de la gente se fue del examen nada más leer el enunciado, refunfuñando porque no se habían mirado los silos. “Casi nunca caen”, decían. Otro tercio de la gente se marchó también, aunque sus quejas eran distintas: “¡Un caballo con forma octogonal, ¿dónde se ha visto?!”. Mi magnífica amiga me comentó en el descanso cómo había resuelto el problema de forma magistral: “yo he calculado el área del octógono, y ya que me pongan lo que quieran”.

En el segundo ejercicio había que calcular la probabilidad de montar de chiripa el cubo de rubik si estuvieran todas las piezas desmontadas. Esta vez mi compañera se empleó a fondo: “hay 1/2 de posibilidades: o lo montas bien, o lo montas mal”. En ese momento supe que muy probablemente en el ejercicio anterior había afirmado que el área del octógono era 8, así como el área del pentágono es 5.

Por último, y antes de entrar a la parte de contenidos del examen, le pregunté que qué tal llevaba la teoría. Su respuesta tenía algo de heroico y a la vez algo de humano: “ah, la teoría no me la he mirado”. Ole. En mi vida he dado 2 palmaditas en la espalda con más ternura.

En fin, Conrado, tampoco quiero aburrirte mucho con mis experiencias. Sí que quiero añadir que ahora tengo algunos días libres, por si quieres acercarte a Valladolid o viceversa, que está a sólo 10 minutos de Valladolid y hay más trenes.

Un beso, Conrado. Cuidate.

Lucía.

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Valladolid, con “V” de amor
6 mayo, 2008

Querido Conrado.

 

¡Qué exagerado eres! Si te escribí hace nada… mucho más te he escrito yo a ti que tú a mí, así que no te quejes.

 

Como sabrás, Germán y yo nos hemos venido a vivir a Valladolid, que ya era hora. Estamos estupendamente, en un pisito precioso que hemos comprado y lo estamos dejando precioso. Además, estamos más o menos cerca de mis padres, por si algún día pasa algo. Germán es un desastre, porque estoy yo cerca siempre, que si no…

 

A ver si os pasáis por aquí un día a vernos y tomamos café en el piso. Bueno… he oído noticias tuyas y veo que sigues soltero. Ay ay, Conrado… que eres como un niño. Bueno, de todas maneras pásate si quieres a tomar un café cualquier día. Me avisas, y te pasas.

 

Bueno, mil besos, Conrado.

 

 

 

Hola, Conrado!

 

Soy Germán, ¿qué pasa, tío? Le he dicho a Lucía que le tiraba yo la carta al buzón y aprovecho para escribirte yo también. ¿Qué tal todo? ¿Todo bien? Yo genial. Aquí estamos con el piso, arreglándolo y eso, que hay mucho trabajo. Casi no tengo tiempo para nada, macho. El otro día me acordé de aquella vez que faltaban hielos en tu casa y bajamos tú y yo a comprar, qué risa…. que me contaste un chiste de un burdel… ¡qué cabrón, cómo me lo pasé! Que risa. A ver si quedamos todos un día, joer. Cuando tengas novia tenéis que venir al piso, ¿eh? Hacemos una barbacoa o algo así, hay como una zona verde cerca de donde vivimos. Y si no vamos nosotros para Madrid. Dice Lucía que dentro de un par de meses quizás tenga un fin de semana libre, cuando esté acabado el piso y todo eso. ¡Y si no quedamos tú y yo, ¿que no?! Lucía es que perdió tu teléfono, que si no te hubiera llamado algún día y me cuentas cómo va todo, cabroncete. Oye, pues escucha. Te escribo aquí nuestro número. Llámanos tú, ¿vale? Qué cabrón, qué risa.

 

Un abrazo, tío!