Últimos días en Madrid

16 diciembre, 2007 - Leave a Response

Querido Conrado:

¡No te lo vas a creer!  ¡O a lo mejor sí!

El caso es que tu primo Germán me ha preparado un fin de semana “sorpresa” en Dinamarca, previsto para la semana que viene. Lo he descubierto porque había escondido la reserva de los billetes en el bidé (lo cual me parece brillante, ¿quién iba a buscar unos billetes de avión en un bidé?). El problema es que ha pretendido ocultar los billetes poniendo encima una camiseta, y la mala suerte ha querido que la camiseta que ha cogido al azar tiene impresa en el pecho una imagen de dos billetes de avión a Dinamarca.

Me he pasado el día diciendo “creo que usaré el bidé un rato…” para ver la reacción de tu primo, que se ponía blanco de pánico e intentaba disimular como podía: “…deja, mujer… eh…. venga, que un día es un día, esta noche te saco por ahí y usamos los dos el bidé que tengan, y nos quitamos de fregar”. Tu primo es un poco burro, Conrado, pero he de admitir que me hace reír el muy canalla.

Ayer me llevó al teatro, ¿y sabes qué? Fuimos a ver una obra dirigida por Pimpollo Mamarracho, el tipo ése que siempre despreciaba nuestras obras cuando actuábamos en la universidad.

En la entrada nos dieron el programa de la obra y era tal y como debía ser: todos los encargos estaban desglosados de tal manera que su nombre apareciera por todos lados. Así:

argumento: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ingenua Uno
guión: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ingenua Dos
adaptación e idea original: Pimpollo Mamarracho y Pepita Ilusionada de Salir en los Créditos junto al Sr. Mamarracho

Lo mismo hacían con las canciones:

música: Pimpollo Mamarracho
letra: Pimpollo Mamarracho
arreglos: ¡Pimpollo Mamarracho!

La obra me recordó mucho a Cats: apagaban las luces entre un acto y otro. Respecto a lo demás, los actores no iban caracterizados de gato, sino disfrazados de personas disfrazadas de personas disfrazadas de actores. Y sus interpretaciones seguían la misma secuencia. Actuaban como si nos estuvieran poniendo la piel de gallina, y conmigo desde luego lo consiguieron. Me hizo pensar que las obras en las que nosotros actuábamos eran igual de vergonzosas y quizás no nos dábamos cuenta.

Cuando acabó pensé en salir corriendo para evitar cruzarme con el Sr. Mamarracho y esquivar la previsible pregunta de “¿te ha gustado?”. Resultó que me topé de bruces con él, y al saludarle sus ojos reflejaron sorpresa y terror, como pensando “¡Maldición, lo has visto!” Era como si súbitamente se hubiera hecho la luz en su interior y acabara de darse cuenta de la mierda pestilente que había moldeado con sus propias manos hasta formar su propio retrato. Te hubiera encantado estar ahí. Le di la mano con una sonrisa enorme y después un par de golpecitos en el hombro durante los cuales sonaron fanfarrias.

En fin, voy agotando mi estancia en Madrid. Te escribiré desde Dinamarca para contarte qué tal lo paso con tu primo. No, mejor para decirte qué tal es Dinamarca.

 Un beso, cuídate.

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El paquete de Versalles

23 noviembre, 2007 - 2 comentarios

Querida Lucía,

Tus últimas cartas no han hecho más que preocuparme. Creo que no debí presentarte a mi primo Germán. Por lo menos no sin antes haberte advertido de que es muy dado a echar todo tipo de sustancias psicotrópicas a las damas con las que se relaciona. Pensé que, al ser tú amiga mía, se censuraría antes de llevar a cabo su ya tedioso hábito. Por lo que veo me equivoqué. Haz el favor de tener en cuenta que por muy burra que te ponga, Germán es un vivelavida de mucho cuidado. Para muestra un botón: cuando éramos pequeños, él siempre estaba insistiendo en entrar en una casa abandonada llena de espíritus, a la cual teníamos prohibidísimo acercarnos. Una noche se escapó y se coló dentro. Por lo visto estaba llena de cruces invertidas, cuernos de carnero, firmas satánicas y símbolos de Héroes del Silencio. Espero que esto último te haga reflexionar.

Respecto a mi viaje a Tanzania, esto está siendo la mar de desconcertante. El presidente de la república ha cambiado de opinión y ya no quiere que Tanzania sea una monarquía absoluta. Esta mañana le ha llegado un paquete de Versalles con pelucas de época que había comprado por internet, y dice que le sientan fatal. Los ministros y yo le hemos estado diciendo que es normal que al principio se vea raro, con la cara tan negra y los rizos tan blancos, pero que le quedaban genial. No hemos conseguido nada porque tiene un genio terrible. No hacía más que colocarse las pelucas de mil maneras y desesperarse. Miraba la revista de Historia, se colocaba la peluca en el espejo, volvía a mirar la revista, se volvía a colocar la peluca, miraba otra vez la revista, se miraba en el espejo, tiraba la peluca a la basura, sacaba otra peluca de la caja, se la colocaba delante del espejo, miraba la revista de Historia, se miraba en el espejo, movía la peluca un poco hacia los lados, miraba la revista, se miraba en el espejo, ponía morritos, miraba la revista, se volvía a mirar en el espejo, tiraba la peluca a la cara del ministro de Sanidad, sacaba otra peluca, la tiraba al suelo sin ponérsela. Sacaba otra peluca. Hasta 20 pelucas ha sacado y con ninguna se veía bien. Al final se ha hartado y ha pedido que nos marcháramos del despacho porque quería estar solo. Desde detrás de la puerta se le escuchaba llorar y decir palabras sueltas como excrément, douleur o mauvais destin.

Tal y como se ha dado la mañana, esta tarde no me voy a acercar por palacio. Supongo que tiene que ser bastante doloroso ver cómo tus sueños se hunden. Voy a aprovechar para dar una vuelta por Dodoma (que en español significa Madrid) para conocer cómo es la vida en una capital africana.

Dejo de escribir ya, que me van a cerrar las tiendas. Mucho ánimo con los retoques del libro y ten en cuenta que el cambio a literatura sexy puede ser para bien; las Spice Girls no se comieron un colín hasta que dejaron la canción protesta. Un abrazo muy fuerte.

Conrado.

Todavía en Madrid

20 noviembre, 2007 - 2 comentarios

Querido y deseado Conrado:

Cómo lamento que hayas tenido que partir tan pronto para la sensual Tanzania. Yo todavía me quedaré unos días por Madrid revisando mi libro a solas junto con mi jefe de redacción. Parece que el libro no le disgusta, pero dice que le falta algo de erotismo, de “picante”, y que sin eso no hay quien venda libros hoy en día. Ha puesto a mi disposición una secretaria que sin duda merece un aumento de sueldo, encargada de revisar todos mis escritos y añadirles ese tono sexual que parece que se me resiste.

Volverte a ver después de tanto tiempo ha sido reconfortante y húmedo. Te he encontrado genial, disfrutando de tu vida y tus glúteos de mármol calizo. Había olvidado cuánto te gusta cocinar, y la verdad es que disfruté como una colegiala tu fresón madrileño, con sus garbanzos, su tocino, su melón y su nabo.

Tu famoso chiste verde de la cigüeña y el lápiz cada vez te sale mejor. Aunque tu hermano diga que está cansado de oirlo, es muy placentero. No sé por qué tenéis que andar todo el día discutiendo de aquí para allá como el perro y el conejo.

En fin, espero que tu am-viciosa labor por Tanzania termine satisfactoriamente. Me ha dado pereza y deseos de abrazarte sólo con leer todo lo que habéis tenido que limpiar. Ya sabes que soy muy torpe con el mango de la escoba. Todo eso de fregar, barrer, pulir, sacar brillo, dejar reluciente, tallar, sacar punta, etc… me parece un trabajo de asiáticas.

En fin, cuídate el torso.

Besos apasionados, mientras mi corazón y mi entrepierna gritaban por liberar esa pureza que tan violentamente me arrebató mi tío en mi adolescencia, Lucía.

En el seminario puedes dar de comer a los semines

17 noviembre, 2007 - Leave a Response

Querido Conrado:

 Te escribo mientras asisto a un seminario terriblemente tedioso. Supuestamente tiene lugar de 09.00 a 14.00, aunque como comprenderás debe tratarse de una errata, puesto que hoy es sábado. Por si acaso, me he acercado a las 09.00 y parece que la hora de comienzo estaba escrita correctamente. Un hombre con bigote oscuro está hablando, sin duda, de algo. Por ahora llevo aquí dos horas. Son las 09,23

 … creo que el hombre que habla está jugando con nosotros. Ha dicho una serie de palabras dándole un aire de importancia, como advirtiendo “esto va a caer en el examen…”, y todos se han apresurado a tomar nota, sin percatarse de que este hombre no está utilizando el lenguaje humano, sino el lenguaje de los murmullos de los ríos y los árboles. Son las 09.55

… descubro con asombro que el bigote del hombre que habla es grisáceo y lleno de canas. Esto no es ninguna broma, a pesar de que antes he apuntado que era oscuro. Iba a decirte que yo soy la primera soprendida, pero no es verdad. No me soprende. 10.29.

…¡traición! El hombre del bigote ha terminado su exposición, y acaba de entrar una mujer que va a comenzar otra. Me temo lo peor. Con esta técnica de turnos, es probable que el seminario dure 5 horas de verdad. Sin duda alguna, hay otros ponentes jugando al primis mientras esperan su turno, con 2 vidas y la del juego.

… esta nueva ponente sí utiliza el lenguaje de los humanos, y además habla con mucha claridad. Es muy sencillo seguir la exposición y a la vez leer entre líneas cómo el médico la arrojó contra el suelo nada más nacer.

… se llama María Angustias. Bravo.

… es duro aguantar 5 horas, pero lo he conseguido. Al final han pasado volando. Hasta tal punto que mi propio reloj se ha quedado atrás. Marca las 11.53.

…trato de hacer una lista de cosas en la vida que duren 5 horas. Ben-Hur dura 3 horas 32 minutos. Una liposucción se puede completar con éxito en una. Una maratón se corre en 4 horas y media, sin estar entrenada.

… tengo una gran idea. Voy a fingir un desmayo. Mi compañero de la derecha dice que no me delatará a condición de que me desmaye hacia su lado, para que me recoja él y pueda salir también de aquí.

… el plan ha sido un éxito. Estoy en un baño, fumando cigarrillos con Anselmo (mi “héroe”) y un hombre que ha saltado de su butaca gritando “¡Apártense, soy médico!”. Como la aparición de este hombre ponía en peligro la presencia de Anselmo en el plan de fuga, ha tenido que decir que él también es médico. Inmediatamente el doctor le ha preguntado que dónde estudió, y si todavía sigue dando clase el bueno de Phil Johnson. Después de algunos minutos de tensión, Anselmo ha descubierto grietas en la historia del doctor, y éste ha tenido que admitir que tampoco es médico, pero que había visto una oportunidad única de escapar de aquel infierno. No en vano, por lo visto llevaba 15 minutos echando espuma por la boca para fingir un ataque epiléptico, pero nadie se había fijado. Ahora mismo están discutiendo sobre si hay que dar las gracias antes o después de encenderte el cigarrillo cuando pides fuego.

… 13.55. Volvemos los 3 a clase, entre expresiones populares de alivio sincero e ingenuo. Mientras volvía a mi asiento he agradecido con la cabeza uno por uno a todos por su preocupación. El doctor ha estrechado manos, repitiendo incansablemente “usted habría hecho lo mismo”, “somos todos unos mandaos”, y cosas así. Anselmo miraba la proyección y arqueaba las cejas con preocupación, como pensando “ya es mala suerte que me haya perdido algo”. Para reforzar su papel ponía cara de estar enfocando con los ojos, que es un gesto inequívoco de que estás leyendo algo cuando sabes que todo el mundo te mira.

… 14.00. Ovación cerrada para el nuevo ponente, y fin.

Transición tanzana

14 noviembre, 2007 - 4 comentarios

Querida Lucía,

Estos días que hemos estado juntos han sido un reconfortante alivio. Después de tanto tiempo sin vernos pensé que no te reconocería. Nada más lejos. Estás igual que siempre; no te lo tomes por el lado malo.

Como ya te adelanté el otro día, ayer vine a Tanzania para asesorar legalmente al presidente de la república. Esta mañana me ha recibido en su despacho y no quieras saber cómo lo tenía de desordenado. Le he dicho que antes de empezar a hablar de leyes, constituciones, latinajos y demás zarandajas, había que poner un poco de orden allí. Hemos empezado a recoger la habitación a las 9 de la mañana, ¡y hasta las 12 no hemos terminado! Un espectáculo. Si no hemos llenado 7 bolsas de basura no hemos llenado ninguna, y había una capa de polvo encima de los armarios que tirabas una moneda y desaparecía. Él se excusaba, con un poco de cachondeo, diciéndome que trabaja mucho y que no saca tiempo para adecentar el despacho. Le he hecho ver que no me hacía ninguna gracia y le he contestado que tener el despacho limpio no es sólo una cuestión de apariencia, sino que también repercute en el trabajo, el respeto y la higiene. Con estas cosas hay que ponerse firme, y creo que le ha llegado el mensaje.

Tras terminar de adecentar el despacho nos hemos tenido que duchar y cambiar de ropa, porque no veas cómo hemos acabado. Ya después de comer nos hemos puesto a trabajar. Por lo que me ha contado, tiene en mente una reforma en la constitución por la cual la república de Tanzania pasaría a ser una monarquía absoluta. Como no entendía muy bien el proyecto me ha hecho leerme un artículo de una revista de Historia que hablaba sobre Luis XIV de Francia. Ha insistido mucho en las ventajas que tendría Tanzania si tuviera un rey absoluto, y luego se ha puesto un poco pesado con los peinados. “Quiero pelucas como ésta y como ésta. Y también como ésta”, me decía señalando la cabeza de Luis XIV en diferentes cuadros que aparecían en la revista. Todo esto me parece muy disparatado, Lucía.

Mañana por la mañana nos reuniremos otra vez para analizar la situación y ver cómo afrontamos la transición (por lo visto vendrá también su ministro de Medio Ambiente, que se ha pedido ser Madame de Montespan). Ahora voy a aprovechar lo que queda de tarde para dar un paseo por la ciudad y pensar qué le voy a decir a esta gente mañana.

Bueno, pues ya espero noticias tuyas. Cuídate mucho, Lucía. Un abrazo.

Conrado.

Recapitulando hacia Madrid

31 octubre, 2007 - 6 comentarios

Hola, Conrado.

He cibido tu carta justo antes de embarcarme rumbo hacia Madrid. Finalmente he decidido tomarme unos días de reposo para dar algunos retoques y copilar todas las notas para mi libro.

Estoy leyendo un libro que he comprado en la tienda del aeropuerto: “Narraciones de viaje”. Y el libro se titula “Aorr tmp… y aorrslo a ls d+” (Ahorre tiempo… y ahórreselo a los demás). Es un libro que se lee muy rápido.

En el capítulo 1 te explican cómo ducir palabras innecesariamente largas. Por ejemplo: suprimiendo el prefijo “re” de aquellas palabras que, aun sin el mencionado prefijo, no darían lugar a confusión. Por ejemplo, si aplicamos esta ducción a la palabra “realizar” nos queda “alizar”, que no significa ninguna otra cosa, así que ¿por qué decir “realizar” si no estamos alizando nada por segunda vez? En cambio, esto no sería correcto con la palabra “rematar”. Como dice el libro, “1 cosa es aorrar y otra m dstnt es sr 1 takñ”.

Llegaré a Madrid mañana. A primera hora me entrevistaré con mi dactor jefe, que sulta que quiere revisar y retocar las notas que he ido tomando. Creo que quedará satisfecho con el sultado de los datos copilados en mis viajes.

De todas maneras, me gustaría sacar algún tiempo para verte y poder cuperar el tiempo perdido. Deberíamos organizar una cena en casa de tu primo Germán, que sabes que me pone como una moto. ¿Qué te parece?

Bueno, espero impaciente tu spuesta. Dale recuerdos a todos de mi parte, y nos vemos en breve.

Besos,

             Lucía.

Mi experiencia de ayer

25 octubre, 2007 - 7 comentarios

Querido Conrado:

 Aquí estoy, al otro lado de la cortina de fluctuación de bajo contraste, como la llaman aquí. Desde luego es un lugar de lo más entretenido, está muy bien montado y todo muy limpio.

La cola se hizo un poco larga, pero me entretuve hablando con la gente de mi alrededor. Cuando se enteraban de que era mi primera vez, me decían “le va a encantar, señora”, “ya verá, señora”, y cosas así. Según avanzaba la cola, cada vez que miraba a los lados alguien devolvía mi mirada con una sonrisa y un gesto de cabeza como diciendo “ya verá, le encantará”, como si fuera responsabilidad suya que me gustara. Según se acercaba el momento fui notando que crecía una especie de presión en la gente, y que empezaban a preocuparse por si el fenómeno no estaba a la altura de las expectativas que me estaban prometiendo. Justo cuando me iba a tocar a mí y la tensión se hizo más evidente se me acercó un chico de unos 11 años y medio y me dijo: “Señora, ya no soporto la presión. Esto no lo he inventado yo, y a lo mejor no le gusta tanto”.

Pero sí que me gustó. Cuando estás en frente de la cortina, lo primero que se te ocurre hacer es meter la mano muy despacio, observando cómo desaparece al otro lado. Después la sacas de nuevo y te la miras, como pensando “¿siempre he tenido esta mano?, ¿era así?”. Lo más curioso del fenómeno es que te da la oportunidad de ver las manos de la gente que está haciendo lo mismo desde el otro lado. De vez en cuando es divertido agarrar una de esas manos y pegarle un buen susto imitando el sonido de algún monstruo espacial, o darle un golpecillo reprendedor y decir “¡esa mano, Mariano!”.

Lo primero que te encuentras al cruzar es un grupo de estudiantes agobiados por algún examen, y que han cruzado la cortina para ganar un día más (he de decir que del lado que yo he cruzado, se retrocede un día). Uno de los estudiantes me lo ha explicado: “El problema es que aquí, en Kamchatka, lo de dejar todo para el último día cobra un significado aún más literal. Así no hay manera de madurar”.

Como comprenderás, la mayor parte de la gente que cruza la cortina lo hace para repetir el día de su cumpleaños y poder celebrarlo con la gente del trabajo y con los de la Facultad. Por su parte, los que cruzan en sentido inverso (avanzando un día) suelen ser solteros que odian los domingos y hombres del tiempo.

En fin, todas mis impresiones las voy recopilando minuciosamente en mi cuaderno de notas. Quizás me tome unos días de descanso y aproveche para pasar a verte. Lo digo porque cuando vuelva al otro lado de la cortina habré perdido ya el avión de regreso a Malta. Cómo pasa el tiempo.

Bueno, tú cuidate mucho y saluda a Madrid de mi parte.

Lucía.

Rutina sin inquina

11 octubre, 2007 - 4 comentarios

Querida Lucía,

Ya estoy en Madrid. Ha sido un viaje precioso sobrevolar el océano Atlántico de nuevo. El piloto era esquimal y nos ha dicho que él era capaz de diferenciar cinco tipos de azul. Los pasajeros hemos estado muy entretenidos intentando sacar los cinco azules pero nos hemos quedado en cuatro. Menudos son estos esquimales.

La rutina del bufete va según lo esperado. El síndrome postvacacional está en pleno apogeo. Es una gozada. Mañana comienzo un juicio en el que llevo trabajando desde hace unos días. Por lo visto, la señora Clarkminster-Pickhampton, mi defendida, ha sido denunciada por una veintena de vecinos de su urbanización en Getafe. El representante de los denunciantes, el señor Flintslord-Fennembrought, vecino puerta-con-puerta de la señora Clarkminster-Pickhampton, sostiene que ésta hacina búlgaros en el sótano de su casa y que pone la televisión altísima. Con el tema de los búlgaros le he recomendado que pacte, porque ahora mismo estoy en su casa y efectivamente tiene un montón de ellos. Sin embargo, con la denuncia por el volumen de la televisión vamos a ir a juicio. Y vamos a ganar.

Como te contaba, la reincorporación al trabajo está siendo agotadora. Desde que llegué a Madrid el teléfono no ha parado de sonar (mañana me ha dicho el técnico que se pasará a echarle un vistazo), y encima se me ha estropeado la moto y tengo que coger 3 taxis para llegar a la oficina, que está lejísimos. Lo único positivo que le saco al final de las vacaciones es que ahora igual tengo la oportunidad de verte por fin.

Me despido ya, que la señora Clarkminster-Pickhampton ha subido ya de dar de comer a los búlgaros.

Un fuerte abrazo.

Conrado.

de Malta a Kamchatka

27 septiembre, 2007 - 3 comentarios

Querido Conrado:

Antes de nada quiero señalar que aquí ha hecho mucha ilusión que dijeras que “no sabías exactamente dónde estaba Malta”. Le he enseñado tu carta a todos mis vecinos, y me han mirado con mucho orgullo y me han dado golpecitos en la espalda. 

Ya te comenté en mi última misiva el revuelo causado por las curiosas contradicciones de la hora, y el movimiento que se ha generado en todo el país. La guinda del pastel, sin embargo, ha llegado con el debate que te voy a comentar a continuación:

El caso es que, como tú bien sabes, si viajamos hacia el este a partir del meridiano de Greenwich se va sumando cada vez una hora más, y si viajamos hacia el oeste se va restando una hora, de manera que en el punto del globo terráqueo opuesto a Greenwich nos encontramos con que, por una lado se han ido sumando 12 horas y por el otro se han ido restando 12 horas. Es decir: que en las antípodas de Greenwich existen dos regiones con la misma hora, sólo que en una es un día antes y en otra un día después.

Esto ha generado un revuelo sin precedentes en Malta, y me han designado precisamente a mí para viajar un fin de semana a Kamchatka (se ha calculado que es aquí donde se sitúa el epicentro del extraño acontecimiento) para documentarme sobre el suceso.

La razón de que sea yo la encargada de viajar es muy sencilla: el país se quiere guardar las espaldas por si se realiza un descubrimiento a escala mundial. En ese caso siempre podrían alegar que soy española y negarían cualquier relación conmigo.

Así que aquí estoy, en Kamchatka, pasando un fin de semana lleno de incertidumbre. Para empezar, te diré que el vuelo “Malta a Kamchatka” ha sido un tanto desconcertante. La gente hablaba de un modo muy extraño, utilizando frases como:

– “¿Las garrapatas van a las granjas?”
– “Para nada”.
– “Calla, calla, carcamal…”
– “Ana, saca la sal para las patatas, anda”.

Yo no entendía nada y me limitaba a observar, pensando para mis adentros: “vaya, vaya…”

Una vez hemos bajado del avión todo ha vuelto repentinamente a la normalidad.

 La Plaza Mayor de Kamchatka es imponente. En el centro hay un monumento grandioso. Es la estatua de 3 cañones, 4 jinetes a caballo y 2 soldados a pie. El guía nos ha contado que es el monumento más importante de todo Asia, ya que en el resto de capitales asiáticas sólo cuentan en su Plaza Mayor con un solitario y miserable soldado de infantería, excepto en las ciudades fronterizas con Europa, África e Indonesia.

 Tal y como sospeché, en el lugar exacto donde se produce el extraño suceso horario hay un telón misterioso que asciende hasta el cielo, formado como por vapores o alguna especie de líquido inmune a la gravedad. Obviamente es verde. Ahora mismo estoy en la cola para atravesarlo. Como es fin de semana, está hasta los topes de turistas. Te escribiré desde el otro lado.

 Un beso. Lucía.

Perú es un país de Música Ligera

9 septiembre, 2007 - 6 comentarios

Mi muy querida Lucía,

Me ha hecho mucha gracia imaginarte con tanta notoriedad en ese pequeño gran país. Sabiendo ya sus características huidizas en cuanto al reconocimiento internacional espero que no tengas problemas si tus indagaciones acerca del tiempo (el que todo lo cura) alcanzan repercusiones científicas mundiales. Siempre podrán alegar que no eres maltesa ni estudiaste allí, pero a la UCF no le va a gustar ni tantito así.

Aquí, sin embargo, el tiempo (el que acaba dando la razón y poniendo a cada cual en su sitio) parece que se detenga con tanto placer visual, gastronómico y, por qué no repetirlo, visual. Cada día está siendo una aventura para mí. Hace 3 días, sin ir más lejos, hice un viaje en globo aerostático por los Andes. ¿Sabes por qué se les llama “globos aerostáticos”? Porque vistos desde lejos, si te fijas en su forma, recuerdan claramente a los globos. Lo de “aerostáticos” ya no lo sé.

Perú está siendo un viaje muy enriquecedor para mí. Si bien no a nivel económico, sí que lo está siendo en el plano cultural. Ya toco la flauta con una soltura inimaginable. A lo que no termino de adaptarme es al estilo musical, pues aquí son más amantes de la Música Ligera. Comprometido, como sabes que soy, en causas de rizosférica altura, he decidido abrir una academia musical con proyección de conservatorio. Mi misión es hacer de Perú un intachable candidato a ganar Eurovisión algún día. Aprovechar sus inefables cualidades para la Música Ligera y enderezar su gusto hacia fines de más calado. Como todavía no se ha apuntado ningún alumno tengo mucho tiempo libre y aprovecho para buscar a la persona que se encargue de llevar la academia cuando yo me vaya. Está siendo muy difícil porque todavía carezco de infraestructura y el proyecto, sin nada físico que lo avale, no se vende bien.

Ya tengo mi vuelo de vuelta a la península. Si todo sale como espero, en cuatro días estaré en Madrid dispuesto a incorporarme al trabajo. El retorno a la rutina del bufete se me va a hacer duro, pero la verdad es que me apetece mucho poder decirle a la gente que sufro síndrome postvacacional; como cuando ves que te ha tocado desembarcar por la T4 y te alegras porque sabes que tendrás que esperar 3 minutos más de lo normal y así te puedes quejar a gusto. Llegaré a la T4 a eso de las 9 de la noche, aunque a saber.

Como todavía no sé dónde está Malta voy a poner muchos sellos.

Un beso muy grande, Lucía.

Conrado.